La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Andrea, una conversa del siglo XXI en la parroquia San Jaime Apóstol de Oropesa del Mar

Agencia Sic

09/01/12

La historia de la Iglesia está hecha de encuentros de Cristo con hombres y mujeres de toda época y condición. Algunos de manera discreta, suave y en continuidad con su historia. En otros, de forma más llamativa, implicando una ruptura clara y visible con lo que era su vida. Esos son los que se conocen como conversos, y están por todas partes: San Pablo lo es. También San Agustín o Santa Edith Stein.

Otros, sin llegar a ser canonizados, son conocidos por su notoriedad. Es el caso, por ejemplo, del filósofo Manuel García Moriente tras escuchar la noche del 29 al 30 de abril de 1937 el oratorio de Berlioz La infancia de Cristo en París, o de escritores como S.Lewis, J.R.R.Tolkien o Oscar Wilde, o el fundador de Amnistía Internacional, Peter Benenson, de ascendencia judía rusa. Y después hay una multitud de gente normal pero con historias extraordinarias: por lo extraordinario de descubrir el amor de Dios encarnado, ofrecido y salvador en Jesucristo.

La Iglesia de Segorbe-Castellón acoge regularmente a nuevos cristianos que entran a formar parte de la familia de creyentes por el catecumenado de adultos. Este sábado 7 de enero ha llegado al final de su preparación Andrea Mendoza, de la parroquia de San Jaime de Oropesa. El mismo Obispo, monseñor Casimiro López Llorente, la ha bautizado, confirmado y dado la primera comunión en una celebración gozosa. Normalmente, el contacto y la demanda se hace a través del párroco. Éste informa al Obispo y a la Delegación de Catequesis, que ofrece su asesoramiento para el catecumenado, es decir, el tiempo de preparación para la iniciación cristiana.

Andrea Mendoza: “Ha sido volver a nacer”

Andrea es una colombiana que hace tres años que está instalada en la diócesis de Segorbe-Castellón con su familia. Con su bautismo realiza un deseo que tenía desde niña, pero que no pudo llevar a término porque su padre no era creyente.

El bautizo no ha sido un trámite. Es algo espiritual muy especial: “Para mí es estar en paz conmigo misma y con Dios. Por la catequesis he avanzado en el conocimiento de Dios, estoy más cerca, pero bautizarme significa volver a nacer, quitarme la vergüenza de la desnudez, estar dentro y recibir a Jesús en mi… ¡Es tan distinto!”

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Para llegar hasta aquí, reconoce que es imprescindible el apoyo del párroco y catequistas: “Si él se hubiera detenido, yo no hubiera podido seguir, pero su empeño me ha ayudado a continuar adelante”

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En su recorrido, ha conocido diversas confesiones cristianas, pero en la Iglesia católica ha encontrado una plenitud: “No podemos anular nada de la vida de Cristo, y lo que la Iglesia defiende, su interpretación de la Biblia, es más creíble y llena más porque permite asumir tu vida de hoy en día”. Para ella, Jesús nos enseña el Reino de Dios, nos muestra cómo abrir el corazón para entender su enseñanza y ponerla en práctica”

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La experiencia abre al conocimiento

En un encuentro con sacerdotes de Roma hace cuatro años, Benedicto XVI explicaba este proceso: “

El primer punto es la experiencia, que abre luego la puerta también al conocimiento.

En este sentido, el “catecumenado” vivido de modo nuevo, es decir, como camino común de vida, como experiencia común del hecho de que es posible vivir así, es de gran importancia. Sólo si hay una cierta experiencia, se puede también comprender. Recuerdo un consejo que Pascal daba a un amigo no creyente. Le decía: Prueba a hacer las cosas que hace un creyente y, después, con esta experiencia, verás que todo es lógico y verdadero”

. Los conversos y su catecumenado implican a toda la comunidad cristiana y cada uno de sus miembros.

Cada vez más los expertos en sociología de la religión y en pastoral aseguran que lo que convence es el testimonio de un cristiano de verdad (que no quiere decir alguien perfecto). Si una persona se cuestiona acoger a Cristo en su vida, es porque alguien, de alguna manera, se lo ha anunciado.

A continuación, también necesitará del buen testimonio de los fieles cristianos para llevar a término su elección y perseverar en la gracia recibida.