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Nemesio Frías, misionero del IEME: «La oración derriba fronteras, abre caminos y activa los corazones»

Nemesio Frías es misionero del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) y ha visitado la diócesis de Albacete para recordar la misión universal a la que están llamados todos los cristianos: “Id al mundo entero y proclamar el Evangelio a toda la Creación”, de disponibilidad y servicio fuera también de nuestras fronteras.

– Nemesio, ¿Qué es el IEME y qué labor tienes ahí?, ¿A qué se debe tu visita a Albacete?
– Yo soy un sacerdote diocesano, procedo de la Diócesis hermana de Mérida – Badajoz, que siento interés por la misión ad gentes y en la salida a la misión fuera de nuestras fronteras españolas me he unido a otros misioneros diocesanos como yo, de diferentes puntos de España, y estamos asociados al IEME. En este instituto tengo una tarea de formación y animación misionera, que es ir por cada Diócesis y hacerme presente sobre todo en medio de los seminaristas y sacerdotes, para recordarles la misión que tenemos como cristianos y como personas llamadas a un servicio a la Iglesia Universal, y ofrecerles también la posibilidad de tener una experiencia de salir a misión, unos días, un mes quizá, y de convivencias con otros misioneros.

– En esta labor también compartes tu experiencia personal, como misionero.
– Sí. Muchas veces lo que transmitimos es lo que hemos disfrutado y seguimos disfrutando en misión, para que no se nos pierda que ese gozo es el que hace crecer a la Iglesia: la Iglesia está para evangelizar y los curas, los seminaristas, estamos para evangelizar. En junio, Dios mediante, volveré a Zimbabwe, a este precioso país del sur de África que me ha dado la alegría de la fe experimentada desde otra cultura que no conocía. La iglesia en Zimbabwe es muy viva y pujante. Allí está también un misionero de Albacete, de Ayna, el obispo D. Ángel Floro.

– ¿En qué aspectos se nota que una Diócesis es misionera, concretamente la de Albacete?
– El primer aspecto es tener a D. Ciriaco, el Señor Apóstol de la Diócesis, que está encargado con los demás apóstoles, los demás obispos en la Iglesia Universal, de atender a toda la Iglesia y al mundo entero. Ellos son los primeros que están tocados por el Señor para sentirse enviados y son los que envían. Entonces, lo más normal es que dentro de la comunidad surjan vocaciones a salir fuera de la Diócesis, no solamente a permanecer aquí. Ese mandato universal se deja ver y sentir en personas concretas, y hay gente que sale, enviados por la comunidad a otras comunidades, y son lo que llamamos misioneros, que pueden ser sacerdotes, diáconos, obispos, laicos, laicas, religiosos, religiosas.

– La comunidad los envía… pero qué podemos hacer aquí
– La comunidad no se queda en la retaguardia: está empujando y sigue enviando gente. Y también está toda la oración, que derriba fronteras, abre caminos y activa los corazones. Cuando la comunidad cristiana en Albacete reza, está siendo misionera, además de todo el apoyo económico y de otros materiales que da a los misioneros.

– Todos podríamos hacer mucho más en nuestro ser misionero, además de colaborar en el Domund.
– Sí. Misionero es ser cristiano. Si tú eres generoso, eres cristiano, y si te quedas sin algo, es que has hecho lo que tenías que hacer: nada nos pertenece, estamos para servir, para amar, y al mundo entero, con un corazón sin fronteras; si le ponemos fronteras ya no es un corazón cristiano. Entonces, tienen que salir jóvenes, matrimonios, sacerdotes, religiosas, con ese espíritu, hacia otras comunidades que necesitan mucho más que nosotros. Y tiene que quedarse gente aquí, motivando, para que ese espíritu no decaiga. Al mismo tiempo, hay que colaborar más con la Delegación de Misiones y tener un contacto con los misioneros, compartiendo juntos esta misma misión.