La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa muestra a Europa cómo salir de la crisis

 

Si 2011 fue duro las perspectivas para 2012 son todavía peores. Se anuncia un año lleno de sacrificios. Pero a la vez la crisis puede ser una oportunidad para recuperar valores esenciales debilitados durante los años de opulencia, como la solidaridad, la templanza o el valor del esfuerzo. Pero hace falta que esas expectativas se concreten. Por dar un ejemplo, se insiste en la importancia de la familia frente a la crisis, pero sigue aumentando el porcentaje de divorcios y de fórmulas de convivencia que rehúyen el compromiso. Se admite que la crisis de la deuda es consecuencia de actitudes egoístas y que no se hubiera producido si las presentes generaciones hubieran tenido en cuenta los derechos de las futuras. A la vez, sin embargo, se dispara el número de abortos, lo que equivale negar a esas generaciones futuras el elemental derecho a nacer.

Advertía Benedicto XVI hace unos días de que a los europeos les falta una «fuerza que los motive, capaz de inducir a las personas y a los grupos sociales a renuncias y sacrificios». En otras palabras: los europeos saben qué deben hacer para que Europa salga de la crisis, pero son incapaces de vivir de modo acorde. De ahí la importancia de esa nueva evangelización que promueve el Papa. Se necesitan comunidades de convicciones firmes, capaces de constuir sobre roca firme y de mirar al futuro con esperanza. Nos va en ello el futuro a todos los europeos.