La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El obispo de Córdoba destaca que si uno conoce a Jesucristo tiene que «proponerlo insistentemente», pero «no imponerlo»

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, destaca que si uno ha conocido a Jesucristo, «no puede callar, no puede guardárselo para sí», sino que «tiene que comunicarlo, no imponerlo a nadie, pero sí proponerlo incluso insistentemente», una propuesta en la que «muchos han encontrado rechazo, e incluso hasta el martirio». Así lo pone de manifiesto el prelado en su carta semanal en la que explica que «Jesús ha venido al mundo para darse a conocer», y en esto consiste la evangelización, de modo que «evangelizar es dar a conocer a Jesucristo, es dar a conocer el Evangelio a todos los hombres», además «la mayor alegría del hombre es encontrarse con Jesucristo y la mayor desgracia es no conocerle». De ahí, a su juicio, «brota la urgencia de la evangelización». 

En este sentido, detalla que la fiesta de la epifanía es «la fiesta de la manifestación de Jesús a todos los hombres», tras celebrar el misterio de la Encarnación, que ha tenido su «sensibilización» en el nacimiento de Jesús, en el que «asombra la colaboración de María, la madre virgen, que acoge en su seno virginal y da a luz a nuestro Señor Jesucristo. Una mujer, una madre, una virgen, que tiene un papel central en el misterio de la redención, y de la que todos tenemos mucho que aprender».

Asimismo, agrega que en la fiesta de la epifanía aparecen los Magos, que orientados por la estrella han encontrado a Jesús y le han ofrecido el obsequio de su adoración: oro, incienso y mirra. «Ellos se convirtieron en pregoneros de esta búsqueda, incorporando a otros en esta investigación, y, una vez que encontraron a Jesús fueron pregoneros de este encuentro para los demás», comenta Demetrio Fernández.

Sin embargo, la epifanía del Señor viene presentada en estos días finales de la Navidad como «un desposorio de Cristo con cada hombre, uniendo los tres acontecimientos», en los que «Jesús nos muestra su gloria, y los que se han dejado iluminar por esta luz han encontrado la verdad al encontrarse con él», de manera que «los Magos traen los regalos para este desposorio, en el que el Rey celestial nos hace entrega de su vida, perpetuando este don en la Eucaristía».

Entretanto, proclama que la fiesta de la Navidad concluye con este «mandato misionero» y «si te has encontrado con Jesús, anúncialo a otros», dado que «toda persona humana tiene derecho a este encuentro con Jesús y no debe faltarle, si quienes le han conocido lo anuncian con su propia vida», indica el obispo, quien concluye afirmando que «la fiesta de la epifanía nos envía a dar testimonio de la luz con la que hemos sido iluminados en la Navidad».