La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa invita en Navidad «a ser responsables con el mundo y dar testimonio del Evangelio»

Benedicto XVI ha destacado que el tiempo de Navidad «es una invitación dirigida a la Iglesia, pero también a cada cristiano» a «tomar conciencia de la misión y la responsabilidad hacia el mundo» de «dar testimonio y llevar la luz nueva del Evangelio» a los hombres, en la audiencia de ayer en el Aula Pablo VI del Vaticano.  En este sentido, instó a los católicos a ser «portadores de alegría, de la verdadera novedad» del nacimiento de Jesús al mundo durante las fiestas navideñas porque «celebrar la Navidad es manifestar la alegría, la novedad, la luz» que Jesús «ha traído a la existencia» de cada cristiano.

Dijo que la Iglesia «no es la luz, pero recibe la luz de Cristo, la acoge para ser iluminada y difundirla en todo su esplendor» y ha invitado a los cristianos a que «esto ocurra también en su vida personal».

Por ello, exhortó a los católicos a «detener su mirada» en Navidad para contemplar «el misterio de Jesús» que se hace hombre «en la humildad y la pobreza».

Además, recordó que la Navidad celebra el hecho «histórico» del nacimiento de Jesús en Belén, mientras que la Epifanía o la adoración de los Reyes Magos indica un hecho «pero sobre todo un aspecto de este misterio» que es que «Dios se revela en la naturaleza de Cristo». La Epifanía, según destacó el Papa, reclama «una pluralidad de eventos que tiene como objeto la manfiestación del Señor».

Además, señaló que la Navidad «es el punto en que la Tierra y el Cielo se unen», lo que muestra la «grandeza» del evento, ya que «lo lejano se ha hecho cercano». «En ése Niño, necesitado de todo, aquello que es Dios, eternidad, fuerza, santidad, vida y alegría, se une a lo que son los hombres, debilidad, pecado, sufrimiento y muerte» añadió.

Finalmente, dijo que la venida de Cristo rompe «las tinieblas del mundo, inunda la noche santa de un fulgor celeste y difunde en el rostro de los hombres el esplendor de Dios Padre».