La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Ajuste de cuentas en el PSOE

En el debate abierto en el seno del partido socialista empiezan a aparecer algunos análisis que parecen más un ajuste de cuentas que un acercamiento a su dramática realidad. Así, la diputada Cristina Narbona acusa al anterior gobierno de no haber combatido suficientemente la corrupción y de haber propiciado incluso el enriquecimiento de los especuladores inmobiliarios. A su vez el candidato Rubalcaba reconoce que su partido –y su gobierno-  no gestionó bien la crisis, y tampoco supo enlazar con las clases medias al tiempo que perdió el contacto con jóvenes y mayores. Pero aparte de estas tímidas autocríticas, sobresale una censura absoluta sobre una de las causas que más han influido en sus derrotas electorales: la incapacidad de sus ideas llamadas “progresistas” para generar empleo, reactivar la economía y frenar el déficit.

El “progresismo”, en lenguaje socialista, sigue significando sólo el rechazo de la tradición y la imposición del pensamiento radical que proviene de la mentalidad del 68. De ahí la lectura partidista de la historia y la “ingeniería” social practicada desde primer momento por los gobiernos de Zapatero. Mientras no haya una crítica de esta interpretación del progreso humano, el PSOE seguirá donde estaba, pese a todos los esfuerzos de regeneración. Si se habla de acercar el partido a los intereses reales de la gente, deberían empezar por abrir un diálogo con una sociedad civil mucho más rica y plural de lo que ellos parecen aceptar.