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El Papa pide a los sacerdotes que estén «más atentos» a los enfermos y les faciliten el acceso a los sacramentos

 Benedicto XVI ha pedido a los sacerdotes se muestren «más atentos» con los enfermos y les faciliten el acceso «a los sacramentos», en su XX Mensaje por la Jornada Mundial del Enfermo que se celebrará el próximo 11 de febrero.  Asimismo, ha invitado a los sacerdotes que trabajan en los hospitales y residencia que presten su servicio «como ministros de los enfermos» y como «instrumentos de la compasión de Cristo». 

   El Papa ha animado también a los enfermos a «encontrar siempre en la fe un ancla segura, alimentada por la escucha de la palabra de Dios, la oración personal y los sacramentos».

   Igualmente, ha agradecido a todos los que trabajan en el mundo de la salud, como también «a las familias que en sus propios miembros ven el rostro sufriente de Jesús», porque «con su competencia profesional y tantas veces en el silencio, sin hablar de Cristo, lo manifiestan».

   En el mensaje para la Jornada del Enfermo, el Pontífice ha subrayado también que «en la acogida generosa» de cada vida humana,sobre todo «de la vida débil y enferma», el cristiano «exprime un aspecto importante de su propio testimonio evangélico, sobre el ejemplo de Cristo».

   En este sentido, considera que el ‘Año de la Fe’, que se inaugurará el próximo 11 de octubre de 2012, será una ocasión «propicia» para «descubrir la fuerza de la fe, profundizar en sus contenidos y testimoniarla en la vida de cada día».

   Por otra parte, el Pontífice ha exhortado a los cristianos a no considerar la Unción de los enfermos como «un sacramento menor» respecto a otros, ya que con este sacramento «la Iglesia encomienda a los enfermos al Señor» para que «disminuya sus penas y les salve» al mismo tiempo que les exhorta «a unirse espiritualmente a la pasión de Jesús».

   Asimismo, ha subrayado que la Iglesia «no cesa de invitar a la humanidad entera a convertirse y a creer en el Evangelio» a través del sacramento de la confesión. Por ello, el Papa ha destacado que Jesús «no ha venido a condenar, sino a perdonar y salvar».

   El Pontífice ha asegurado además que con la ‘medicina de la confesión’ la experiencia del pecado «no degenera en desesperación, sino que encuentra el Amor que perdona y transforma».

   Finalmente, ha afirmado que con el sacramento de la confesión el momento del sufrimiento «puede transformarse en tiempo de gracia para volver a entrar en sí mismos» y «reflexionar sobre la propia vida» en vez de «abandonarse a la desesperación y al desánimo».