La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Pilar Farjas y Marta Currás: dos expertas en recortes

Magdalena del Amo, periodista.- Cuando se hizo público el gabinete de Rajoy, Ana Mato fue uno de los miembros que cuestionamos, por su nula experiencia en un sector tan importante, que debe afrontar los recortes que exige la crisis, e incluso un posible copago encubierto, en una sociedad cada vez más envejecida y heterogénea. No dudamos de su capacidad de trabajo, de sus dotes organizativas e incluso de sus estrategias como directora de campañas. Pero no todos servimos para todo, y entendemos que la sanidad pública debe estar en manos de gestores con experiencia, preferiblemente expertos en medicina y ciencias afines.

La noticia de que Pilar Farjas abandonala Conselleríade Sanidad de Galicia para ser la mano derecha de Ana Mato, o dicho con más propiedad, dirigir el Ministerio de Sanidad en la sombra, diluye muchas intranquilidades  y deja ver a las claras que una cosa es el puesto político, de reconocimiento a la fidelidad y otro el de la gestión pura. La experiencia y formación en medicina que le falta a la nueva Ministra, le sobra a la turolense Pilar Farjas –ahora secretaria general de sanidad—, licenciada en Medicina y Cirugía, especialista en medicina de empresa, que tras ocupar varios cargos en anteriores legislaturas populares, acabó de curtirse en Galicia poniendo en marcha varias iniciativas –algunas muy discutidas—entre ellas la implementación del catálogo priorizado de principios activos; un catálogo que si bien tiene algunas lagunas permite un ahorro en gasto farmacéutico considerable; un catálogo que –por cuestiones políticas—el ministerio de sanidad, con Leire Pajín al frente, a la sazón, recurrió ante el Constitucional.

Según la oposición gallega, la partida de Farjas descubre el modelo de política sanitaria que implementará el PP en los próximos meses. Unos la acusan de ser “una abanderada de la privatización de la sanidad”, mientras otros la tildan de “competente y preparada”. Pero por encima de todo, Pilar Farjas es una gran defensora de la vida. “Defender la vida es un logro del avance científico”, dijo en una conferencia, cosa importante, dado que la derogación de la ley del aborto es uno de los temas que tiene que poner en marcha el Ejecutivo. En esto también está curtida y no le teme al fantasma de la impopularidad. Es sabido que en no pocas ocasiones, diputados del Bloque Nacionalista Gallego y del Partido Socialista hicieron mofa y burla de ella por su condición de católica practicante. Pilar Farjas debería ser la ministra; de hecho, sonaba su nombre, pero todo se andará.

El otro gran fichaje del nuevo Ejecutivo, Marta Fernández Currás, acompañará al ministro Montoro como secretaria de presupuestos. Un coquito en cuanto a números, incluso fue galardonada como la mejor economista de la comunidad autónoma; sin embargo, no le cuadraron las cuentas de las cajas gallegas, y mientras catalanes y vascos hacían sus pactos con los socialistas, preparándose para próximas fusiones y negociando lo suyo, en Galicia no se enteraban y seguían dormitando plácidamente en los laureles, perdiendo el tiempo en discutir quién sería el jefe, los bonus de retiro y otras ambiciones, sin enterarse de que el objetivo trazado iba por otro lado.

Lo cierto es que a los gallegos les colaron un gol de campeonato de copa –el partido continúa—,  y en las nuevas fusiones previstas, acabará de diluirse la esencia gallega tan utilizada por nacionalistas y nostálgicos. Esto lo llevará la señora Currás en su debe mientras viva. Me cuenta el Confidente que la promocionan desde aquí, es decir, la mandan a una vida mejor pues parece que –y seguimos hablando de números—aquí está amortizada, una vez implementado el modelo del límite al déficit y al endeudamiento, basta ver los presupuestos de los últimos tres años, cosa que le hizo cosechar amores y odios. Total, en Galicia era prescindible, y en Madrid se necesitan personas duras acostumbradas a dar la cara y a no llorar, aunque los pobres se tengan que ir a vivir a los puentes, los centros de apoyo a los enfermos de sida se cierren, en los centros de día no se cubran las plazas y tantas pequeñas cosas, grandes para quien las sufre. Es solo un apunte. En este caso, una vez más se recurrió a la vieja fórmula promoveatur ut removeatur. Todos se preguntan si la reclamación dela Xunta al Gobierno Central por importe de más de 600 millones de euros seguirá en pie y a qué lado se inclinará la balanza.

En su parquedad, el Confidente me dice que me deje de demasiados análisis, que la cosa está más que clara. Las señoras Farjas y Currás, más allá de su profesionalidad, que no deja lugar a dudas, van a sus destinos por su facilidad y experiencia en meter tijera, caiga quien caiga. Son pequeñas mujeres de hierro al más puro estilo Merkel.

Aún no sabemos si Ana Botella es de hierro o de alguna aleación más domeñable. Juró su cargo sin el crucifijo. No por su elección. El laicista Gallardón, cuando hizo el traslado a la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid en el palacio de comunicaciones, decidió no incluir en la mudanza el Cristo de la sede del consistorio dela Plazadela Villa. Ysolo por dar gusto a la izquierda en ese afán de eliminar lo sagrado de la vida pública. Siempre se dijo que Gallardón era el pupilo de Polanco, ideal para conformar esa derecha moderna, relativista, iluminista y masónica, separada dela Iglesiay los valores que ésta defiende. La nueva alcaldesa de Madrid no pidió el crucifijo para jurar, pero estuvo en primera fila en la misa de las familias este domingo en Colón y el cardenal Rouco le agradeció su presencia. ¿Acto privado? ¿Acto público? Me temo que tendrá que hacer muchos equilibrios para que no le hagan la guerra los progres. Esperemos que en un alarde de contentar a todos, no juegue a la confusión,  dando una de cal y otra de arena, como suelen aconsejar los asesores profesionales, a los que no les importa manipular y mentir con tal de satisfacer sus ambiciones personales y los objetivos planteados.