La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

María, Reina de la Paz

Julia Merodio, escritora.- Estamos de estreno. Estrenamos un nuevo año y en todos los estrenos hay un personaje, que deslumbra por encima de los demás. En el argot actual diríamos que es alguien a quien, por votación popular, se le designa: “El Oscar al mejor…”. Pero todos quedamos sorprendidos al comprobar que este Oscar ha recaído sobre una mujer, joven, de pueblo, sencilla, desconocida, sin cultura, ni bienes… pero que fue elegida para la misión más importante que, podrá conocer la humanidad y, supo llevarla a cabo de la manera más admirable. Su nombre: María

Y, ya ven: María, que daba paso a la Navidad, que era su autora, vuelve a deslumbrar estrenando un tiempo nuevo, una etapa nueva, “un año de gracia del Señor”. De ahí que el primer día del año celebremos a María Madre de Dios. Pero a este día, lleva añadida desde el año 1968 otra connotación: es la Jornada Mundial de la Paz y seguro que no ha sido casual que, algo tan importante, se haya unido en una misma fecha.

Por eso, si queremos que en nuestro corazón anide la Paz, tendremos que acercarnos a la Madre, portadora de su mensajero: Jesús; que vino al mundo para hacer el bien, para liberar, para bendecir, para sanar, para dejarnos el mejor regalo que podamos conocer: La PAZ que brota del amor.

Resulta asombroso observar cómo han pasado 2011 años desde que Jesús vino a la tierra a traernos la Pazy, sin embargo, las guerras de todas las clases se suceden tanto personalmente como en familias, comunidades, pueblos, naciones…  Es probable que esto suceda porque los seres humanos, todavía, no hemos aprendido a pacificarnos, a sanarnos, a serenarnos; y entendemos mal  lo que de verdad significa el que Dios nos haya confiado el don de la paz.

Quien mejor entendió, vivió, regaló a todos este don de la paz… fue María. Por algo la iglesia señaló, como digo anteriormente, el primer día del  año dedicado a “María Madre de Dios”, como la jornada mundial de la Paz. A mí me parece que, si hay algún título que, a la Madre, le guste de forma especial es el de “Reina de la Paz”. Por eso hoy, quiere dejarnos una palabra, algo personal a cada uno de nosotros; y nos dice: cuento contigo para que en el mundo haya paz.

De ahí, que me haya gustado tanto, que nuestro querido Papa Benedicto XVI se una a la Madrepara pedirnos lo mismo. Parece que la tendencia de ambos tiene una sintonía especial. Así lo hace el Papa, eligiendo para su mensaje de este año este precioso lema: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz. Y me parece que ambos nos dirían en estos momentos: Cuento contigo, joven, para que sin perder tu alegría, tu desenfado, tu altruismo, seas constructor de paz en un mundo cargado de violencia. Cuento contigo joven, porque yo he sido joven y he apostado por la juventud. En vuestras manos está el, ya comenzado, siglo XXI. Vosotros sois responsable de comenzarlo bien; vosotros sois responsables de cimentarlo en roca firme; vosotros sois responsables de abriros a un futuro de: libertad, amor y fraternidad.

El Papa da un paso más: quiere también exhortar a los padres de familia, a los educadores, a los responsables de la vida religiosa, social, política, cultural, a los medios de comunicación… Y posiblemente a ellos lo mismo que lo haría María quiere decirles hoy:

También cuento con vosotros, padres, que habéis decidido formar una familia y cuento con vosotros educadores y responsables en cualquier ámbito. Cuento con vosotros porque tenéis una misión importante que cumplir. Tenéis que ser constructores de paz, enseñando a vuestros hijos, a todos los jóvenes, para que también lo sean. Pero sabed que, la paz, se adquiere en el día a día, en la donación, en el perdón y requiere un aprendizaje, lo mismo que lo requiere el perdón.       

La paz la encontraréis, viviendo en armonía con vosotros mismos y para ello tendréis que empezar por pacificaros vosotros, por aceptaros como sois, por guardar un tiempo para el silencio, por aceptar  vuestra vida bajo la mirada de Dios.

La paz tendréis que construirla en el diálogo, la escucha, la aceptación de los demás con sus limitaciones; en la tolerancia, en la fe hacia los otros… Porque la paz se solidifica en el amor.

Por eso, os digo a cada uno personalmente, si de verdad amas, no perderás los nervios, cuidarás tus salidas de tono y sobre todo medirás tus palabras hirientes que llegan como dardos a los demás.

La paz se sostiene cuando vives desde la verdad de tu corazón, pues sólo la verdad es capaz de derribar discordias y rencores.

Para ello no escatimes esfuerzos. Si sonríes, sonríe sin fingir; si hablas, hazlo sin dañar; si extiendes tu mano al pobre, hazlo con la mayor generosidad; y si tienes que perdonar una ofensa, no lo pienses dos veces, abre tu corazón, perdona, y empezarás a notar lo sabroso que es el fruto de la Paz..”.

Ante todo, creo que aunque no nos resulte fácil, deberíamos guardar algún tiempo para el silencio, para ponernos ante el Dios de la vida y hacernos una reflexión personal:

Estamos ante un nuevo año. Un momento especial para hacer un balance del año que ha terminado: ¿Qué hechos destacaría del año que ha transcurrido?¿Con cuáles me quedaría? ¿Cuáles no me hubiera gustado que ocurrieran?

Si lo creéis oportuno podéis hace una lista para recordarlos.

–       No los etiquetéis en positivos y negativos. Ellos son parte vuestra; todos os pertenecen. ¡Acogedlos!

–       Después presentadlos ante el Señor para que Él los acoja.

Toda esa realidad que, forma ya parte de mí:

–       ¿Me sosiega o me quita la paz?

–       ¿Qué signos de paz descubro en mi vida?

–       ¿Y en mi entorno?

Ahora dedico unos momentos a silenciarme y voy dejando que poco a poco, mi alma se vaya inundando de paz.

Después me fijo en María. Observo su semblante.

–       Miro cómo su rostro trasmite la paz que la inunda.

–       Recorro el evangelio y busco esos momentos en que la Madre se ha destacado por su serenidad y su confianza en Dios.

–       Y, para terminar, tomo el compromiso, delante del Señor, de ser constructor de paz, allá donde me ha tocado vivir.

También sería bueno hacer oración con las palabras que, nos ha dejado el Papa en su mensaje para el nuevo año.

–       ¿Soy un testigo auténtico, como me pide el Papa?

–       ¿Respeto la dignidad de la persona?

–       ¿Gusto la alegría que brota de la caridad y la compasión por el prójimo?

–       ¿Reconozco en los demás la imagen del Creador?

ORANDO POR LA PAZ

Señor: En este momento, en  que Tú vuelves a nacer en cada uno de nosotros, por puro amor; queremos traer a tu presencia todos los desastres que siguen acaeciendo en nuestro mundo y que  desbordan nuestra capacidad. Queremos poner en tus manos todas las víctimas que tras cualquier desorden, tras cualquier dolor, tras cualquier incomprensión… estén sufriendo; ponemos ante Ti, también, a sus familiares, amigos, conocidos… Hoy, más que nunca, observamos nuestra pobreza, Señor. Tú nos has regalado el don de la paz y, desgraciadamente, nosotros lo manipulamos, lo rechazamos y lo sustituimos por violencia y guerra. Bien sabes, que nos justificamos diciendo que la paz, es tarea de las grandes potencias, de Organismos internacionales, tarea de los Gobiernos, de las ciudades; pero, en el fondo, sabemos bien que la paz ha de fraguarse en el seno de la familia y anidar en el corazón de la persona.

Por eso, en este momento, junto a Ti, que eres capaz de transformar en sublimes las situaciones más caóticas, te pedimos que hagas realidad en nuestra vida y en la vida de todos los seres humanos las enseñanzas que nos dejaste en tu evangelio:

“No devolváis mal por mal,

                                    haced el bien a los que os odian,

                                    bendecid a los que os maldicen 

                                    y rezad por los que os persiguen…

                                    (Mateo 5, 38 – 43)