Un verdadero diálogo es siempre un encuentro entre personas y no sólo un intercambio de ideas (Francisco)

Dios en mi agenda

Autor: Alfonso Sánchez-Rey. Editorial: Cuadernos Palabra.

Hacer de Dios algo cotidiano, entrañable, es, a la vez, sencillo y complicado. Sencillo porque Dios es siempre cercano y así se ha querido mostrar siempre a los hombres. Complicado porque los hombres, tenemos demasiado recovecos interiores como para “comprender a Dios de esta manera”, en toda su cercanía y toda su grandeza. De ahí que el trato con Él se nos haga a veces difícil, por lo “estirados” que podemos ser. 

Dios en mi agenda es un libro que intenta mostrar lo contrario: que Dios se puede “meter” en nuestra jornada sin forzar nada, y casi casi tiñéndolo todo. Y eso ¿para qué? Pues para hacernos disfrutar más de Dios, para reconciliarnos con nosotros mismos y para saborear mucho más las cosas.

Todo es gracia. Nada puede sustraerse a ese axioma. Pero Dios cuenta también con esa libertad del hombre que, abriéndole su corazón, le deja actuar dentro de sí. De ahí que la vida interior se articule entre lo que Dios da y cómo acepta el hombre ese don. Si no ponemos de nuestra parte, Dios no podrá transformarnos por dentro. Ahí radica lo que se ha dado en llamar la ascética cristiana.

Este libro intenta ayudar a eso: dar pistas para tratar a Dios, y actuar según Dios, para que así: “el Señor acompañe e ilumine cada rincón de la jornada”.

Con una escritura deliberadamente sencilla, sin que por eso quede trivializado el contenido, se da un repaso por los caminos habituales de la vida cristiana: la oración, el trabajo, el apostolado, la confesión, la dirección espiritual, el examen de conciencia…

Es un intento de ayudar a administrar lo cotidiano “para que no se nos vaya el amor como agua entre las manos”. No deja de ser loable un proyecto como el que nos ocupa, porque, efectivamente: “Cada cosa ha de revelar la luz que en ella hay escondida y nosotros hemos de descubrirla y no apagarla”.

La propuesta que se hace aquí es meter a Dios en nuestra “agenda”, en el día a día, para que no se quede arrinconado, como si fuera algo importante sí, pero meramente decorativo. Bien por esa pretensión.