La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Presidente de CONFER anima en su mensaje de Navidad a ser “el reflejo de la luz de Belén”

El presidente de CONFER, el P. Elías Royón, sj, ha publicado su mensaje para la Navidad de 2011 titulado «Pobreza, humildad, debilidad, sencillez, … esta es la ‘luz de Belén’», en el que anima a los religiosos y religiosas a reflejar esa luz en la Iglesia y en la sociedad. 

 

Según señala, “un niño, unos pañales, un pesebre, unos pastores… estas son las señales evangélicas del camino a Jesús. Pobreza, humildad, debilidad, sencillez… esta es la ‘luz de Belén’”.

 

Afirma que es una luz que “no deslumbra por su espectacularidad sino que ilumina el corazón y la inteligencia en la oscuridad de tantas situaciones. La luz que pone de manifiesto la verdad y la dignidad de cada persona. La luz que señala la presencia del amor de Dios en la historia”. Y es que, como consagrados, “somos llamados a ser reflejos de esta ‘la luz de Belén’ en el mundo”.

 

Para el P. Elías Royón, “este es el desafío de nuestra vocación: ser buscadores de la Luz, apasionados por encontrarla para que ilumine nuestras propias vidas y puedan ser para otros señales para el camino del encuentro con Jesucristo. Del misterio de esa Luz nace la esperanza para la humanidad, la luz que brilla en la noche y desenmascara el egoísmo y la oscuridad que se esconde detrás de tantas falsas alegrías y promesas engañosas de  felicidad”. “Sólo si nos dejamos iluminar por la luz de Belén seremos sensibles a que nuestra sociedad ha desplazado a los márgenes a aquellos que para Jesús son el centro; a los que los ángeles anuncian en primer lugar el nacimiento del Salvador, y los hacen  mensajeros de esa esperanza: «la gloria del Señor los envolvió en su luz».
Afirma que la luz seguirá brillando “si es sostenida por hombres y mujeres que se dejan iluminar por ella” y añade que ahora, “somos nosotros, los religiosos y religiosas junto a tantos otros cristianos, los llamados a ser ‘testigos de esa luz’» y a “hacer brillar esa luz con nuestras vidas personales y comunitarias en medio de la oscuridad de nuestro mundo”. “Vidas abiertas al gozo y al compromiso de la fe; a acoger a los que más sufren los efectos materiales y morales de la crisis; a denunciar las injusticias en el reparto de sus consecuencias; a ser voz de los obligados de mil maneras, a callar, consuelo de los que viven en abandono y soledad, esperanza para los desilusionados y frustrados de tantas promesas vanas…”, señala.
Concluye pidiendo a la Virgen “que estas Navidades sean ocasión de profundizar en el misterio de que la Luz de Belén quiere iluminar la noche del mundo a través del reflejo de nuestra luz”.