La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Educar a los jóvenes en la justicia y en la paz

Como todos los años desde 1967, la Iglesia celebra, con la firma de un mensaje del Papa, la Jornada Mundial de la Paz. En esta ocasión son los jóvenes y su educación los que ocupan este Mensaje que Benedicto XVI explicará el próximo 1 de enero. Cuando la crisis económica compromete el presente de miles de jóvenes a lo largo de todo el mundo, el mayor riesgo es alimentar sentimientos de desconfianza y de temor ante el futuro. Los adultos tiene el deber de transmitir a los jóvenes la convicción de que la vida y el mundo en el que vivimos poseen un sentido bueno, y que por tanto hay fundamento para la esperanza. Y para eso, dice el Papa, no bastan discursos, hacen falta testigos.

La arbitrariedad ideológica y la falta de criterios morales han marcado el modelo educativo dominante en los últimos decenios, especialmente en los países de occidente. Este modo de concebir la educación ha hecho que la escuela y la familia entren en crisis, como también el mundo del trabajo o el de las relaciones sociales.

Es urgente que la familia y la escuela recuperen su misión más propia: educar para favorecer la integración de los jóvenes y cultivar su identidad. De este modo podrán descubrir su pertenencia a una sociedad más amplia, en cuyo bien debieran comprometerse. Éste es también uno de los principales deberes de la política: la garantía de la subjetividad social de la familia y el fomento de una educación que busque el pleno desarrollo de la personalidad humana. De ello depende el futuro de nuestras sociedades.