Durante el pasado fin de semana se celebró en Madrid el I Congreso Nacional de Embarazadas, en el Círculo de Bellas Artes. Entre los participantes se encontraba la Fundación Madrina, que intervino con la ponencia: “Conciliación de la vida personal, laboral y familiar durante el embarazo: hacia una maternidad sostenible”. 
La inauguración del “I Congreso Nacional de Embarazadas”, corrió a cargo de María José Pérez-Cerezuela, Directora General de la Mujer de la Comunidad de Madrid y Rocío de la Hoz, Directora de Igualdad de Oportunidades del Ayuntamiento de Madrid. El Congreso fue patrocinado por la firma de infancia “Nuk”, bajo la organización de Quantum comunicación. En ella, se abordaba el estudio “Empleo y maternidad laboral 2011” en España, que valora la crisis en España y confirma un agravamiento de la situación social y laboral para la joven madre trabajadora. De hecho, cada hora, en España, 9 mujeres madres trabajadoras se encuentren en situación de dificultad.
Según la fundación “la maternidad en un factor de desigualdad y exclusión laboral para la mujer madre”, especialmente hasta que los hijos cumplen 3 años, por lo que “estamos perdiendo talento femenino, al aportar intangibles tan valiosos a la empresa y la sociedad como responsabilidad, productividad, madurez, creatividad y fidelidad, entre otros”.
Asimismo, la maternidad se está convirtiendo en una “commodity” del siglo XXI”, es decir, en un “business”, un negocio, al convertirse en un bien escaso y caro de conseguir, limitado a unos pocos. España ha pasado a ser el G2 de las adopciones internacionales, después de EE.UU. y el primero de Europa”, importándose el 16% de la maternidad”, subrayó.
España ha sido uno de los países occidentales que más ha crecido en los últimos 20 años, debido a la incorporación mayoritaria de la mujer al mundo del trabajo “feminización del trabajo” y al concurso de la “feminización de la migración”, que apoya este crecimiento económico y la “conciliación nativa”. Sin embargo, esta “feminización del trabajo” y crecimiento económico no ha ido acompañado de conciliación eficiente, por lo que se ha resentido la tasa de natalidad aumentando la dependencia y disminuyendo el Estado de Bienestar.
La Fundación propone que para salir de la crisis –la quiebra del estado de bienestar- hay que invertir en maternidad y formación, con el fin de contener el déficit de talento femenino, incrementar el valor por patentes, disminuir la dependencia por la baja tasa de natalidad y aumentar la riqueza económica y social. Y es que según estudios de la Fundación Madrina, la maternidad aporta del 30 al 50% del PIB nacional, importándose el 16% de la maternidad.
Para la Fundación Madrina, en España “estamos perdiendo talento femenino, porque la “mujer madre trabajadora” aporta intangibles tan valiosos a la empresa como responsabilidad, productividad, madurez, creatividad y fidelidad, entre otros”. El Modelo Europeo-Sueco incorpora este talento en base a cuotas y legislación frente al Modelo Americano que incorpora este talento a los órganos de decisión de las empresas y de la política por su propia valía, desde los años 70s.. Esta incorporación laboral “extraordinariamente creciente” de la mujer se ha realizado sin progresar en paralelo la “conciliación” de la misma, “sacrificando en la mujer la maternidad por el trabajo”, y provocando efectos colaterales adversos para la mujer y el Estado de bienestar, a) aumento de la dependencia debido a padecer la menor tasa de natalidad del mundo, b) España es el país del mundo donde ser madre lo es a una edad más avanzada –por encima de los 30 años, cerca ya de los 40s-; y c) las mujeres adultas al no poder ser madres adoptan, convirtiéndose España en G2 de los países desarrollados en adopciones internacionales -, por detrás solo de EEUU, siendo el primero en Europa.
La Fundación propone una Ley integral de apoyo a la mujer madre trabajadora y un salario base maternal, solicitando que a) el trabajo doméstico y de dependencia -como consecuencia del cuidado de hijos menores dependientes- sea considerado un trabajo con derecho a cotización, prestación social y de pensiones; así como b) centros infantiles gratuitos de 0 a 3 años, con el fin de evitar la exclusión laboral de la mujer madre trabajadora; y c) se cree una nueva figura laboral que es el “trabajador/a con cargas familiares no compartidas”, con contratos especiales para ellas, aumentando el apoyo, la parcialidad y sostenibilidad laboral de los mismos. Por tanto, solicita un Gran Pacto Social para la creación de un Fondo Social que apoye la conciliación y el salario base maternal, a partir de contingencias comunes en las nóminas, y de impuestos directos sobre “commodities” – como gasolinas- o actividad económica –IVA-.
Cabe añadir que la UE ha publicado recientemente la Situación de la mujer madre trabajadora, del 24.10.11, con numerosas recomendaciones, y acogiendo la mayor parte de las 80 recomendaciones de conciliación que le propuso en su día la Fundación Madrina. Ahora, los países deben incorporar estas medidas, y especialmente España.

















