La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Via Crucis con los jóvenes

En el tiempo de Adviento que acabamos de empezar, parece que la Cruz del Vía Crucis se encuentra sencillamente con la emoción de la Venida de Jesús. Es la contemplación de toda su vida con los hombre: desde su Nacimiento en Belén hasta su Muerte en el Calvario. El inicio y el fin son tiempos de esperanza, de dolor y de conversión. El dolor de María que “no encontró sitio en la posada”  a punto de nacer el Niño, el dolor, también de María, viendo Su “Vía Crucis” y su muerte en la Cruz.

Por eso, en este tiempo de dolor, de esperanza y conversión, voy a recordar el Mensaje del Papa Benedicto XVI al final del Vía Crucis por las calles de Madrid en la tarde  del día 19 de Agosto.“Los comentarios de las Hermanitas de la Cruz que sirven a los más pobres y menesterosos –decía el Papa-  nos han facilitado adentrarnos en el misterio de la Cruz Gloriosa de Cristo, que contiene la verdadera sabiduría de Dios, la que juzga al mundo y a los que se creen sabios (1 Cor. 1, 17-19).

“Estas imágenes, también se puede decir de las propias de Belén,  son imágenes donde la fe y el arte se armonizan para llegar al corazón del hombre  e invitarle a la conversión”. “Ante un amor tan desinteresado, llenos de estupor y gratitud, nos preguntamos ahora: ¿qué haremos nosotros por Él? ¿Qué respuesta daremos?…  Sufrir con el otro, por los otros, sufrir por amor de la verdad y de la justicia; sufrir a causa del amor y con el fin de convertirse en una persona que ama realmente, son elementos fundamentales de la humanidad, cuya pérdida destruiría al hombre mismo”.

“Miremos a Cristo – en la Cruz y en la cueva de Belén- y pidámosle que nos enseña esta sabiduría misteriosa gracias a la cual, el hombre vive. La Cruz, -Belén- fue un modo de expresar la entrega amorosa que llega hasta la donación más total de la propia vida”

Mirando al Niño desvalido  y al Hombre crucificado, la Iglesia nos recuerda que es tiempo de esperanza, de dolor y de conversión.

María Rosa de la Cierva y de Hoces rscj

29 de Noviembre de 2011.