La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
La Federación Española de Asociaciones Provida celebra su 30 aniversario

Alicia Latorre, presidenta Provida: “Estos 30 años sólo han sido los primeros de muchos porque queda aún un largo camino por recorrer para lograr que la cultura de la vida sea una realidad en España y en el mundo”

Paloma Fernández Cárdenas- La Federación Española de Asociaciones Provida celebró el sábado en Madrid su 30 aniversario al servicio y defensa de la vida. En un ambiente festivo, la jornada comenzó con la celebración de una Eucaristía. A lo largo del día hubo diversas conferencias y la proyección de un emotivo vídeo en el se mostró la importante labor que ha desarrollado durante estos 30 años la Federación, gracias a la generosa y desinteresada labor de sus voluntarios.

Alicia Latorre, Presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida dirigió al final de la jornada y tras la entrega de premios unas palabras de agradecimiento a todos los asistentes. Latorre afirmó que los voluntarios son imprescindibles para realizar esta labor en defensa de la vida humana y son ellos, explicó, los que han pasado el testigo generación tras generación durante estos 30 años. “Cada día es un nuevo reto, familiares que enferman, mujeres que se quedan embarazadas y necesitan ayuda… los provida somos iguales que los demás y tenemos las mismas luchas, hay que seguir diciendo sí a la vida e ir mejorando cada día”.

La presidenta de Provida señaló que la vida tiene etapas buenas y malas, pero la mejor manera de ser un provida es pensar que debemos mejorar como personas para mejorar el mundo. Tras esta afirmación recordó las virtudes que tienen los voluntarios de la Federación: “Las virtudes de un provida son la enorme humildad, la gran generosidad y la constancia”.

Finalmente concluyó haciendo referencia a la enorme e importante misión que tiene Provida y la suerte de formar parte de esta gran familia que sólo busca ayudar al prójimo y a quienes lo necesitan. “Ser un  provida aporta una enorme experiencia humana y espiritual, somos también sanadores de alma”, dijo. “Animo a ser a cada cual protagonistas de nuestra propia vida y que descubramos nuestros talentos, porque somos nosotros, cada uno de nosotros los que debemos construir la historia”. “Éstos 30 años sólo han sido los primeros, pero queda aún mucho por recorrer para lograr que la cultura de la vida sea una realidad en España y en el mundo”.