La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
XI Encuentro de Pastoral Penitenciaria

Más de dos mil voluntarios de la Iglesia y ciento cuarenta capellanes trabajan en las cárceles españolas

 Un total de 1.991 voluntarios de la Pastoral Penitenciaria y 142 capellanes trabajan con reclusos en las cárceles españolas, según ha indicado el encargado del área de formación del Secretariado de Pastoral Penitenciaria y capellán del Centro Penitenciario de Burgos, José Fernández de Pinedo, con motivo del XI Encuentro de voluntarios de Pastoral Penitenciaria que se celebrará desde este viernes hasta el domingo en Madrid.

Además, ha indicado, en una entrevista a Europa Press, que el número de voluntarios de este departamento de la Iglesia alcanza los 2.827 si se cuentan los que también ayudan en centros de detención en comisarías, en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES) y los centros de internamiento de menores, según datos de 2010 de la oficina de estadística y sociología de la Iglesia.

   Entre las tareas que desarrollan destaca el acompañamiento personal, humanizar desde la fe, organizar encuentros de formación, ayudar en pisos de acogida, en acogida de terceros grados, en acompañamiento a familias, acompañamiento jurídico, visitas a hospitales, actividades lúdicas, actividades culturales e inserción laboral, entre otras.

   Esta labor se enmarca en la actividad de la Pastoral Penitenciaria que es la acción de la Iglesia a favor de las personas que viven (prisión), han vivido (inserción) o se hallan en riesgo de vivir (prevención) privadas legalmente de libertad, de sus familias, de las víctimas y de las personas que trabajan en la institución penitenciaria.

   Asimismo, desde su labor «evangelizadora-humanizadora», comprende el anuncio de la Palabra (pastoral profética), la celebración de la Fe (pastoral litúrgica) y la diaconía (pastoral socio-caritativa) así como la relación interpersonal y el acompañamiento, «que ha de interpelar e implicar a la comunidad cristiana y a toda la sociedad», según ha indicado Fernández de Pinedo que lo ha definido como un trabajo «gozoso y gratuito».

   Según ha indicado Fernández de Pinedo, los presos responden, en general, «bastante bien, teniendo en cuenta las deficientes realidades con la que la mayoría accede a la cárcel», porque, según ha precisado, de los voluntarios reciben «lo que nunca les podrá ofrecer la Institución penitenciaria: escucha y afecto».

   De hecho, ha subrayado que saber escuchar es «una de las principales habilidades» de la persona voluntaria de Pastoral Penitenciaria porque, de esta forma, la persona privada de libertad encuentra «alguien que le mira como persona más allá del fallo cometido y la pena impuesta».

   Además, ha resaltado que la fe entendida en el sentido evangélico es «la mejor arma para que las personas privadas de libertad sean personas» porque «humaniza y hace posible la libertad de ser uno mismo». «Cuando capellanes y voluntarios entramos en la cárcel, no tenemos otra labor que ser contagiosos desde la fuerza salutífera del Evangelio y cuando apostamos por los más pobres entre los pobres, los presos, es porque hacemos nuestra la esencia del Evangelio», ha concluido.