“El precio de desentenderse de la política es el de ser gobernado por los peores hombres” (Platón)

Juan Carlos Corvera Córdoba, presidente fundador de la Fundación Educatio Servanda: “El colegio Juan Pablo II educa en el Humanismo cristiano e invita a conocer la Verdad para alcanzar la plena libertad”

Paloma Fernández Cárdenas. - Pese a llevar sólo seis años de andadura, la Fundación Educatio Servanda ya ha puesto en marcha su primer colegio que lleva el nombre de Juan Pablo II en la localidad de Alcorcón. Bajo el lema: “educar en la verdad para ser libres”, los objetivos y fines de la Fundación se concretan en una acción preferente en tres ámbitos que aparecen como fundamentales en el contexto de la sociedad en que vivimos: la familia, el colegio y el tiempo libre. Su presidente y fundador, Juan Carlos Corvera Córdoba, ha hablado con Análisis Digital sobre este nuevo centro educativo que se inauguró el pasado 5 de noviembre y ha destacado que la Fundación Educatio Servanda se inspira en los valores que promovió Juan Pablo II, patrón de la Fundación, porque siempre despertó a la fe como Papa y sus Jornadas Mundiales han dejado huella y han marcado profundamente a todos los laicos cristianos.

 En menos de  cinco  años de andadura, el colegio Juan Pablo II en Alorcón es el primer centro educativo de la Fundación Educatio Servanda. ¿Tienen previsto algún proyecto más de cara al futuro?

Educatio Servanda tiene ámbito nacional y nació con la clara vocación de desplegar todo tipo de proyectos educativos donde hubiese oportunidad. La respuesta por lo tanto es sí, tenemos varios proyectos sobre la mesa cada uno en una fase distinta y no sólo de colegios, sobre los que tenemos decidido que se llamen todos Juan Pablo II.

¿Qué supone tener centros educativos con el  nombre de Juan Pablo II? ¿Por qué decidieron llamarlo, o mejor dicho… llamarlos así?

Juan Pablo II ha sido un gigante de nuestro tiempo. Los que hemos comenzado esta obra somos todos “generación Juan Pablo II”. Hemos despertado a la fe con él como Papa y sus Jornadas Mundiales nos han marcado profundamente como laicos cristianos. Pero además de este aspecto si se quiere más afectivo, existe otro mucho más importante que nos movió definitivamente a situarle como patrón de la Fundación. Su visión antropológica del hombre, sus reflexiones sobre el matrimonio y la familia y su amor por el tiempo libre, lo convierten en un referente de nuestro modelo educativo que integra precisamente esos tres pilares fundamentales: enseñanza, familia y tiempo libre. De sus escritos se puede extraer la clara conclusión de que “la educación se basa en tres pilares, la escuela, la familia y la autoeducación”.

¿Cuál fue el momento más emotivo de la inauguración?

Es muy difícil quedarse sólo con uno… debo destacar al menos dos, uno en la parte civil de la ceremonia cuando el nuevo alcalde de Alcorcón, el municipio donde está este primer colegio, D. David Pérez, mirando a la mesa presidencial donde estábamos los patronos, nos pidió perdón como máximo responsable del municipio por las enormes trabas, dificultades y zancadillas que sufrió este proyecto del equipo anterior. Más allá de la reconfortante compensación moral, por el año de retraso en la apertura, las innumerables noches sin dormir y los más de 800.000 € de coste adicional que supusieron esas trabas… me emocionó el gesto de humildad de un hombre que no tenía ninguna necesidad de pedir perdón por los actos de otros hombres. Un gesto de mucha altura, inusual en el complejo mundo de la política.

En la ceremonia religiosa donde se consagró el templo del colegio, hubo infinidad de momentos emotivos. La consagración de un templo es algo que no se tiene oportunidad de ver todos los días y su liturgia es preciosa. Es como bautizar un templo, se usan los mismos símbolos: el agua, el óleo, las vestiduras blancas… Quizá el momento de sellar las reliquias de la Madre Maravillas y de Juan Pablo II dentro del altar fue uno de los más emotivos, pero es muy difícil quedarse con uno.

El lema de la Fundación es “educar en la verdad para ser libres”. ¿Podría explicarnos los pilares fundamentales del proyecto educativo de la Fundación y del centro?

Sólo el conocimiento de la verdad nos hace verdaderamente libres. Si estamos en la bifurcación de un camino y sin saber a dónde va cada uno de ellos, escogemos uno, no escogemos libremente, elegimos utilizando nuestro libre albedrío que es cosa bien distinta a la libertad. Sin embargo si conocemos el destino de los dos caminos y escogemos uno y dejamos el otro sabiendo donde nos llevan ambos, entonces sí somos libres en la elección. Es un ejemplo muy sencillo pero muy ilustrativo. Libertad y verdad no pueden disociarse. Pero existen muchas verdades y una sola Verdad (con mayúsculas). La verdadera libertad en el hombre sólo se posee en su plenitud cuando se conoce la Verdad también plena. “La Verdad os hará libres”. Nuestro lema es por un lado un posicionamiento firme en contra del relativismo y por otro una invitación a todos a conocer la Verdad con mayúsculas para alcanzar la plena libertad.

¿Cómo podemos hoy en día contribuir mediante la educación a la transmisión de los valores del humanismo cristiano a las nuevas generaciones?

Hay que recuperar un tipo de educación que se está perdiendo. Educatio Servanda significa justamente eso “la educación que debe ser conservada”. “Éste es un colegio como los de antes” me decía con mucho tino la abuelita de uno de nuestros alumnos en la inauguración. “Sí, pero con idiomas y nuevas tecnologías”, replicaba yo en una respuesta muy corta. Humanismo cristiano o humanismo integral es aquella forma de comprender al hombre de manera integral, en su plenitud, que reconoce también su dimensión trascendente. Por lo tanto todo aquello que vaya en esa dirección suma en ese objetivo. Una magnífica manera de caminar en este sentido es el trabajo de las virtudes que no es otra cosa que la interiorización de un valor que es externo a mi, por ejemplo la justicia. Si me esfuerzo en repetir actos de justicia acabaré teniendo ese hábito y por lo tanto convirtiéndome en un hombre justo. No es lo mismo apreciar la justicia (valor, externo) que ser justo (virtud, interna).

¿Cómo está la educación hoy en España, qué le falta…?

Es un hecho objetivo que la enseñanza y la educación, que no es lo mismo, están ambas muy mal. Aunque no aparezca ahora como el más urgente, porque todo está apantallado por la crisis económica, es a mi juicio, y con diferencia, el problema más importante de nuestro país. Faltan educadores. Faltan padres que ejerzan de padres, faltan maestros que ejerzan de maestros y faltan profesores que ejerzan de profesores. Analizar por qué hemos llegado hasta aquí nos llevaría todo un tratado… pero analizar y conocer las causas es la manera de reconducir el problema. Sólo algunas pinceladas: que las administraciones dejen de instrumentalizar políticamente la educación, que las familias tengan verdadera libertad de elección de centro, que la sociedad valore y retribuya como se merece la figura de los docentes, que los padres no abdiquen de su primera responsabilidad de educadores de sus hijos y que haya muchas iniciativas que ayuden a todas las partes a concretar todo ello, como intenta hacer, con la ayuda de Dios, Educatio Servanda.