La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
Con motivo de la celebración del II Congreso de las Familias de Ecuador.

El Papa alerta de que el desempleo y la precariedad laboral atentan contra la dignidad del hombre

El Papa ha alertado de que «la falta de trabajo y la precariedad del mismo atentan contra la dignidad del hombre» porque «sólo crean situaciones de injusticia y de pobreza que frecuentemente degeneran en desesperación, criminalidad y violencia» y también provocan «crisis de identidad en las personas», con motivo de la celebración del II Congreso de las Familias de Ecuador.

El Pontífice ha indicado que es «urgente» que surjan «por doquier medidas eficaces, planteamientos serios y atinados» para solucionar el problema laboral porque, según ha recordado, a través del trabajo, el hombre «se experimenta a sí mismo como sujeto y se siente partícipe del proyecto creador de Dios».

Además, ha señalado que también es necesaria «una voluntad inquebrantable y franca que lleve a encontrar caminos para que todos tengan acceso a un trabajo digno, estable y bien remunerado, mediante el cual se santifiquen y participen activamente en el desarrollo de la sociedad».

   No obstante, ha destacado que igualmente se requiere una correcta conjugación entre «una labor intensa y responsable» en el trabajo, pero «con tiempos adecuados para una rica, fructífera y armoniosa vida familiar».

   Así, el Papa ha recordado que «un ambiente hogareño, sereno y constructivo, con sus obligaciones domésticas y con sus afectos, es la primera escuela del trabajo» así como «el espacio más indicado para que la persona descubra sus potencialidades, acreciente sus ansias de superación y dé curso a sus más nobles aspiraciones».

   Según ha explicado, la vida familiar «enseña a vencer el egoísmo, a nutrir la solidaridad, a no desdeñar el sacrificio por la felicidad del otro, a valorar lo bueno y lo recto, y a aplicarse con convicción y generosidad en aras del bienestar común y el bien recíproco».

   Por otra parte, ha apuntado que la fiesta o el descanso «humaniza el tiempo abriéndolo al encuentro con Dios, con los demás y con la naturaleza» y ha invitado a las familias a «recuperar el genuino sentido de la fiesta, especialmente el domingo, día del Señor y del hombre».

   Benedicto XVI ha subrayado que en la misa dominical, la familia experimenta «la presencia real del Señor Resucitado» al tiempo que «recibe la vida nueva, acoge el don del Espíritu Santo, incrementa su amor a la Iglesia, escucha la Palabra de Dios, comparte el Pan eucarístico y se abre al amor fraterno».