La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Renacimiento en estado puro

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado. Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura.-  

Si hay una época de la Historia –permítaseme la mayúscula- que atrae con unanimidad a la mayoría de estudiosos e investigadores, esa es la del Renacimiento.

Da igual que se recurra a sus obras y estudios una y mil veces, seguirá interesándonos por su rico vocabulario, por lo atinado de sus ideas, y por la luz que ha arrojado sobre épocas posteriores.

En este caso, ofrecemos las Prosas de la lengua vulgar, de Pietro Bembo –Editorial Cátedra- Se trata de un diálogo neoplatónico en el que los protagonistas departen sobre la lengua vulgar, es decir, el italiano; frente a la entonces lengua culta, a saber el latín.

Digno de elogio es el estudio previo que nos atrapará en la inmortal figura de Pietro Bembo, obra de Oriol Miró Martí. Es el plus que siempre ofrece Cátedra y que nos pone la obra en perspectiva.

Época apasionante de Borgias y Médicis en la que ser Papa era mucho más que ser rey o emperador. Época también en la que se configuraron las lenguas modernas occidentales, muchas de ellas herederas del latín.

La obra tiene la forma de diálogos, se presenta en edición bilingüe, y como hemos comentado, es heredera de la tradición platónica. Está dividida en jornadas, o veladas, en un modelo ya célebre en otra obra coetánea El cortesano, de Baltasar de Castiglione. Joseph de Maistre recuperó el formato en su célebre Las veladas de San Petersburgo, escritas en el siglo XVIII.

Si el miércoles reflexionábamos sobre la importancia de dominar el castellano, hoy tenemos que recomendar encarecidamente la lectura de estas prosas que nos darán argumentos y criterios universales a la hora de elegir nuestra expresión y nuestras palabras. Sin duda, lo que era válido para el italiano, lo es también para nuestro castellano, tan maltratado incluso por los profesionales del idioma.

En la cubierta, Pietro Bembo parece invitarnos a la lectura con sus ropajes cardenalicios. Se trata de un libro de falso bolsillo, ya que sus más de 700 páginas hacen casi inviable que quepa en ninguno de ellos. Eso sí, las páginas irán cayendo una tras otra, y cuando queramos darnos cuenta, nos habremos quedado con ganas de más. Aprovechen que por fin se han traducido al castellano después de 500 años estas prosas. Es una obra ideal, cómo no, para los estudiantes y amantes del italiano.