La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El Papa, la naturaleza y la razón.

El Papa en su alocución de 22.09.2001 a los parlamentarios alemanes advertía que en asuntos donde está en juego la dignidad del hombre y la humanidad, la mera aplicación del principio de mayoría no basta. Esto quiere decir que la mayoría misma ha de tener en cuenta exigencias pre-jurídico-positivas anteriores. Pero no ha entendido en absoluto al Papa quien, como recientemente alguien en la Prensa, cree y le reprocha que con esa observación pretende  “reservar para la Iglesia una zona especial de la realidad, una zona de la existencia humana, sobre la que no se debería legislar sin tener en cuenta que, al afectar a la esencia de lo humano, no cabe resolver los conflictos apelando a las razones de cada cual, a las preferencias valorativas de los distintos grupos humanos, o a las disposiciones de los grupos parlamentarios a la hora de votar”.

Quien piense que era eso lo que el Papa decía –repito—sencillamente no lo ha entendido.  El Papa hacía al respecto dos afirmaciones fundamentales. La primera, justamente, la de que el cristianismo no ha tratado jamás de imponer un Derecho, hasta el punto de que los teólogos cristianos, en la línea del mismo Pablo (Rm 2, 14s),   tomaron posición contra el derecho religioso, se pusieron de parte de la filosofía y reconocieron en la naturaleza y la razón la verdadera fuente del derecho válida para todos. Siendo esto así, no podrá nadie decir con verdad que el Papa desecha “las razones de cada cual, las preferencias valorativas de los distintos grupos humanos”. Siempre, por el contrario, favorecerá que esas “razones” entren en diálogo y a través de éste converjan en la razón y en la afirmación común de las exigencias entrañadas  objetivamente en la naturaleza humana.

Sin duda, por otra parte, la sociedad política no es una academia consagrada al debate permanente y, efectivamente, “alguien tiene que decidir”.  Y no es menos cierto que en un sistema democrático,  las decisiones las adopta formalmente la mayoría parlamentaria (sin entrar ahora en que con frecuencia, en franca corrupción, esa mayoría no hace sino ejecutar una anterior decisión minoritaria o aun individual extraparlamentaria). Ahora bien, el hecho de que una decisión cuente con un claro respaldo mayoritario, aun el más alto,  no significa que quede sustraída a discusión y crítica ¿No hay un orden objetivo de exigencias a las que los parlamentos mismos han de ajustarse, unas exigencias, fundadas en la verdad de la misma realidad humana,  con las que las decisiones de la mayoría parlamentaria pueden y deben ser contrastadas…? A ese orden es al que se refiere el Papa cuando apela a la naturaleza y la razón.

Con lo cual, pensarán los críticos, no se resuelve la cuestión sino que se sitúa en otro momento y en otro plano. Ahora la cuestión estará en cómo descubrir, determinar, aceptar comunitariamente esas exigencias enraizadas en la propia naturaleza humana. Si la Iglesia, como deja claro el Papa, ha renunciado a la pretensión de imponer y aun de proponer un derecho revelado ¿pretenderá acaso ser ella  la capacitada y legitimada para determinar cuáles son esas verdaderas exigencias objetivas de la ley natural? ¿será que, después de abstenerse de invocar una autoridad jurídica teológica, pretende gozar de una definitiva autoridad racional filosófica?  No, ciertamente. Pero, en todo caso y ante todo, más radicalmente, habrá que contestar a quienes ponen en cuestión la realidad misma de una naturaleza humana. Habrá que contestar…

También del mismo autor:

Votar con sobria lucidez: http://www.analisisdigital.org/2011/10/28/votar-con-sobria-lucidez/

Relativismo o totalitarismo. O todo es relativo menos mi poder. http://www.analisisdigital.org/2011/10/21/relativismo-y-totalitarismo-o-%e2%80%9ctodo-es-relativo-menos-mi-poder/

Benedicto XVI y los ecologistas. O Pablo en Berlín. http://www.analisisdigital.org/2011/10/14/7580/

Los buenos recortes: http://www.analisisdigital.org/2011/10/07/los-buenos-recortes/