La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La delicadeza

Autor: David Foenkinos

Seix Barral.

Barcelona (2011).

La delicadeza es la cuarta novela de David Foenkinos (París 1974), músico y licenciado en letras por la Sorbona, muy premiada en Francia. En ella se cuenta la historia de Nathalie, una mujer singular, enamorada de François, con el que se casa. A los siete años, sin embargo, François muere atropellado cuando hacía deporte. Natalie atraviesa un período negro, depresivo, que desaparece cuando encuentra de nuevo el amor. Esta vez es Markus, un sueco afincado en París, que detesta lo sueco y que forma parte del equipo de trabajo de Nathalie. El cuadro lo componen dos personajes más: Charles y Chloè, que representan la antitesis del candor y la delicadeza de Nathalie y Markus.

Lo realmente valioso de esta novela, un tanto tópica en su planteamiento argumental, es la intimidad de los protagonistas, que se despliega en toda su riqueza y complejidad, mostrando las dudas, temores, incomprensiones, malentendidos y la incoherencia que en mayor o menor grado hay en todos los hombres. En la narración, para romper con este realismo emocional, se intercalan frecuentes textos –unos cortos y otros más largos– desconcertantes, extravagantes, grotescos, que van desde el valor simbólico y real de los nombres a una receta del risotto de espárragos, que aportan un toque de humor muy francés.

Aunque a veces puede resultar un tanto epidérmica en su visión de lo sentimental, es solo en apariencia, ya que lo que quiere reflejar La delicadeza es la lucha interior para domar los sentimientos, huir del dolor aniquilador en forma de remordimiento, perder el miedo a entregarse a otro y conquistar la excelencia. Tampoco faltan en la novela los sentimientos mezquinos, egoístas y torpes y la constatación del vacío que pueden engendrar en una vida cuando se vive únicamente para sí mismo. Y, por encima de todo, sobresale una idea de fondo: la necesidad de amar y ser amado y el miedo a una felicidad demasiado perfecta.