La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Votar con sobria lucidez

Hace unos años, próxima la fecha de unas elecciones generales, a dos amigos, para los que la atención electoral a determinados valores era muy importante, les oí decir cariacontecidos: “Es tremendo que para librarnos de “éstos”, haya que votar a éstos”.

Por desgracia las alternativas políticas no son alternativas axiológicas, morales, son meras alternancia sobre una común plataforma cultural relativista, hedonista, inmediatista, meras “variaciones sobre el mismo tema”. Las diferentes ofertas vienen determinadas fundamentalmente por los diversos modos y medios con que prometen asegurar un más alto bienestar material…  Aun así, ciertamente, de unos cabe esperar que, al menos, pongan menos obstáculos a los valores cuya realización consideramos exigencia objetiva del bien común. Sin duda tenemos la grave obligación de luchar para conseguir que haya leyes que favorezcan lo verdaderamente bueno y justo. Pero seamos conscientes de lo que cabe esperar de cada cual. ¿Otra vez el mal menor? ¿El mayor bien posible? ¿Acaso no será siempre así?  Ante la sensación de impotencia que provoca un panorama electoral como el presente, tan cerrado axiológicamente, y la tentación de renunciar a esa mínima participación política que supone votar, conviene no olvidar que muchos en este momento, en otras latitudes, luchan por conquistar aun esa pobre posibilidad.  Pero, dicho esto (¡triste consuelo!, pensaremos), conviene no poner ilusoriamente en las elecciones, en los políticos, esperanzas que en modo alguno podrán satisfacer.

Seamos lúcidos, no ilusos. Votar a quienes pensamos que, si asumen el poder político, lo utilizarán mejor o menos mal que otros en orden a la realización de los que consideramos verdaderos valores, es lo mínimo que debemos hacer: lo mínimo no sólo porque en modo alguno puede uno dejar de hacerlo sin incurrir en muy grave falta , sino también,  y sobre todo, porque es la parte mínima de lo que cada uno de nosotros, según las circunstancias de cada cual, puede y debe realizar para contribuir a la realización de los valores que constituyen elementos fundamentales del bien común público. Votar a una de esas que decíamos “variaciones sobre el mismo tema” no nos exime de la más ardua tarea de una constante y abnegada tarea de nuestro testimonial vivir y convivir esos valores que queremos hacer realidad entre nosotros; no nos exime de la persistente, ardua, generosa, p-a-c-i-e-n-t-e  siembra cultural que haga resplandecer la verdad, bondad y belleza de una vida en verdad, en libertad y en justicia…. ,  una siembra que termine por hacer florecer una nueva mentalidad social mayoritaria marcada por valores que hoy no parece tener en cuenta la mayoría de los votantes… 

La cultura es la política a largo plazo. No esperemos ilusa e ilusoriamente que sean los políticos los que “nos saquen las castañas del fuego” del egoísmo hedonista, del relativismo nihilista, de la injusticia, del despilfarro insolidario, del desprecio hacia los débiles,  de la tiranía del pensamiento único… No son ellos los que nos van a garantizar la realización de los valores frente a una sociedad de la que están clamorosamente ausentes, sino que somos nosotros, en todo caso, nosotros, los que tenemos que conseguir que no puedan dejar de comprometerse en la defensa y realización de esos valores  cuando hayamos conseguido hacerlos arraigar amplia y hondamente en la realidad de nuestra convivencia social.  Ésa es la tarea de quienes tienen la abnegación suficiente para aceptar que sus sudores de sembrador no necesariamente les van a asegurar gozarse en la recolección…

Vota. Pero no olvides que con eso no puedes considérate dispensado de la más ardua tarea de trabajar “los valores”, tú,  en el duro tajo del cada día, alimentado por el verdadero amor, con esforzada esperanza. No te hagas ilusiones, no eludas tu responsabilidad con la errónea idea, con el autoengaño tal vez, de que eso lo tienen que hacer los políticos. No. Eres tú quien tienes que hacerlo, tú.

Teófilo González Vila

 

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Relativismo o totalitarismo. O todo es relativo menos mi poder. http://www.analisisdigital.org/2011/10/21/relativismo-y-totalitarismo-o-%e2%80%9ctodo-es-relativo-menos-mi-poder/

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