La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Encuentro con profesores universitarios jóvenes. Basílica de El Escorial. 19 de agosto de 2011

Este encuentro mostró la dimensión universitaria del Santo Padre que, durante tantos años y con tanto empeño, la ha desempeñad0 en su tierra natal.

“Esperaba con ilusión este encuentro con vosotros, jóvenes profesores de las Universidades Españolas que prestáis  una espléndida colaboración en la difusión de la verdad, en circunstancias no siempre fáciles”. Reconoce el Santo Padres su experiencia en la Universidad de Bonn  “cuando todavía se apreciaban las heridas de la guerra y eran muchas las carencias materiales, todo lo suplía la ilusión por una actividad apasionante, el trato con colegas de las diversas disciplinas y el deseo de responder  a las inquietudes últimas y fundamentales de los alumnos. Esta “universitas” que entonces viví, de profesores y estudiantes que buscan juntos la verdad en todos los saberes, o como diría Alfonso X el Sabio, ese  ‘ayuntamiento de maestros y escolares con voluntad y entendimientos de aprender los saberes´(Siete Partidas, partida II, tit. XXXI) clarifica el sentido y hasta la definición de la Universidad.

En el lema de la presente  Jornada Mundial de la Juventud: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Col. 2,7), podéis también encontrar luz para comprender mejor vuestro ser y quehacer. En este sentido, y como ya escribí en el Mensaje a los jóvenes como preparación para estos días, los términos “arraigados, edificados y firmes” apuntan a fundamentos sólidos para la vida”.

“La Universidad ha sido, y está llamada a ser siempre, la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana. Por ello no es casualidad que fuera la Iglesia quien promoviera la institución universitaria, pues la fe cristiana nos habla de Cristo como el Logos por quien todo fue hecho  (cf. Jn. 1,3), y del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios. Esta buena noticia  descubre una racionalidad en todo lo creado y contempla al hombre como una criatura que participa y puede llegar a reconocer esa racionalidad”.

“Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir ese ideal universitario: un ideal que habéis recibido de vuestros mayores, muchos de ellos humildes seguidores del Evangelio  y que, en cuanto tales se han convertido en gigantes del espíritu… nos sentimos unidos  a esa cadena de hombres y mujeres  que se han entregado a proponer y acreditar la fe ante la inteligencia de los hombres. Y el modo de hacerlo, no es sólo enseñarlo, sino vivirlo, encarnarlo, como también el Logos se encarnó para poner su morada entre nosotros”.

“En este sentido, los jóvenes necesitan auténticos maestros; personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber sabiendo escuchar y viviendo en su propio interior ese diálogo interdisciplinar; personas convencidas, sobre todo, de la capacidad humana de avnazar en el camino de la verdad”.

“La juventud es tiempo privilegiado para la búsqueda y el encuentro con la verdad. Como ya dijo Platón: ´ busca la verdad mientras eres joven, pues si no lo haces, después se te escapará de entre las manos” (Parménides, 135 d).

“Os animo encarecidamente a no perder nunca dicha sensibilidad e ilusión por la verdad; a no olvidar  que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación. Sed para ellos estímulo y fortaleza”.

“Para esto, es preciso tener en cuenta, en primer lugar, que el camino hacia la verdad completa compromete también al ser humano por entero; es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe. No podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor;  ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad: pues no existe la inteligencia y después el amor: existe el amor rico en inteligencia y la inteligencia llena de amor” (Caritas in veritate n. 30) Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amos. De esta unidad deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador”.

En segundo lugar, hay que considerar que la verdad misma siempre va a estar más allá de nuestro alcance. “Podemos buscarla y acercarnos a ella, pero no podemos poseerla del todo, más bien, es ella  la que nos posee a nosotros y la que nos motiva. En el ejercicio intelectual y docente, la humildad es asimismo una virtud indispensable, que protege de la vanidad que cierra el acceso a la verdad. No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos, sino encaminarlos hacia esa verdad que todos buscamos. A esto os ayudará e Señor, que os propone ser sencillos y eficaes  como la sal, o como la lámpara que da luz sin hacer ruido. (Mt. 5, 13-15)

“Todo esto nos invita a volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad  que nos ilumina, pero también es el Caminante junto a nosotros y sosteniéndonos con su amor. Arraigados en Él, seréis buenos guías de nuestro jóvenes”.

María Rosa de la Cierva y de Hoces rscj

SG de la PEM