La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Un lejano “no nos falles”

El Mundo Castellón. Javier Arnal. 28-09-2011.

A los pocos minutos de conocerse la victoria del PSOE en las elecciones del 14 de marzo de 2004, ante la sede de Ferraz, un grupo de votantes –la mayoría, jóvenes- coreó ante un ZP triunfador el famoso “no nos falles”. ¿Les ha fallado a quienes pronunciaron esas palabras? Me gustaría llevar a cabo un trabajo periodístico que recorriera qué ha pasado con esos jóvenes en estos siete años y medio, pero el tiempo es limitado. Lo más probable es que muchos estén sufriendo, y no poco, la política de ZP

 

Hasta el 20-N, ZP está al frente del Ejecutivo, en unas semanas muy importantes para le economía y para la sociedad, no precisamente de trámite: como el propio ZP ha reconocido, pueden ser necesarias medidas significativas en estas semanas previas al 20-N, y por tanto el balance de ZP en la Moncloa habrá que hacerlo una vez que deje de ser presidente del  Gobierno.

 

Resulta curioso comprobar la actitud de algunos en estas semanas, evitando hacer un balance de los años de ZP al frente del Gobierno. Puede ser porque la actualidad obliga a todos a estar más pendientes de lo que sucede hoy y puede suceder mañana, que de hacer un balance de estos años. También se debe a que el balance de ZP es tan negativo que no interesa al PSOE que la gente valore qué ha hecho, promovido, silenciado  o permitido en estos años.

 

La valoración más fidedigna será  el 20-N. Y será una valoración personal, de cada ciudadano, desprendiéndose de gritos mitineros, y también de opiniones como la mía.  En las filas del PSOE tiemblan porque las encuestas pronostican el peor resultado de la historia de la democracia para los socialistas.

 

Con ZP acaba la página más negra de un presidente en nuestra democracia. Su responsabilidad debía haberle llevado a tratar de unir y dialogar: ha dividido nuestra sociedad y la ha radicalizado, pretendiendo abanderar unas políticas sociales –matrimonios homosexuales, memoria histórica, aborto- que en muchas ocasiones dinamitan los derechos humanos. Sus gestos antiUSA los hemos pagado con creces, y en la política exterior España es un país ahora de segunda fila: ZP puede haber sido demagogo y engañar a un sector de la sociedad española, pero su endeblez se ha puesto de manifiesto ante los líderes mundiales una y otra vez.

 

ZP empezó mal –sectario, demagogo, radical- y ha acabado peor, tras habernos engañado por la situación económica, y permitiéndose calificar de “antipatriota” a quien hablase de crisis. Ha  improvisado, ha dilapidado nuestras arcas y, al final, sólo ha adoptado  medidas que le han impuesto instancias internacionales. Un presidente sin crédito, un país tocado…pero no hundido.