Un verdadero diálogo es siempre un encuentro entre personas y no sólo un intercambio de ideas (Francisco)
misa de acción de gracias en la catedral de la Almudena

El Cardenal Rouco pide “que la JMJ sea fuente de un nuevo pentecostés juvenil de anuncio del Evangelio, que cambie los caminos del hombre”

E.C. El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, presidió ayer una Eucaristía en la Catedral de la Almudena de acción de gracias por la JMJ. La ceremonia estuvo concelebrada por os tres obispos auxiliares de Madrid, Mons. César Franco, Mons. Fidel Herráez y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, así como por los obispos de la Provincia Eclesiástica de Madrid, Mons. Juan Antonio Reig Plá, de Alcalá de Henares, y Mons. Joaquín M. López de Andújar, de Getafe. También estuvo el Delegado de Juventud de la diócesis, Gregorio Roldán.

Ante los miembros del Comité Organizador Local de la JMJ, un representante del Ayuntamiento y la responsable de Juventud de la Comunidad de Madrid, el Cardenal comparó en su homilía la situación que estamos viviendo ahora, tas la JMJ, con la que vivió la Iglesia naciente en Jerusalén, en referencia al Evangelio leído. “También a nosotros se nos ha ido el Señor, el Papa se ha marchado, y¿ ahora qué?: la respuesta nos la dan los apóstoles”, afirmó.

Para el Cardenal, “la JMJ ha sido un momento de una gracia especial, ha sido un gran acontecimiento de la gracia”. “Extraordinaria Gracia interior y exterior”, añadió. Y es que “la Iglesia no es un producto del hombre, es un don especialísimo de Dios. Un don extraordinariamente bello, sobre todo por el ejercicio del ministerio de Benedicto XVI. También un don de la gracia que los jóvenes han vivido, gracia que han recibido tantos jóvenes e hijos de la Iglesia. Queremos responder a esa gracia vivida y recibida con una acción de gracias”.

Hizo alusión al discurso pronunciado por el Papa en Alemania el último día de su viaje apóstolico en Friburgo, cuando dijo que “Dios nos regala la gracia, y respondemos regalando la fe, la esperanza y el amor”. Por ello, invitó a “asumir las entrañas de Cristo acogiéndonos al perdón del Señor, ofreciéndole todo lo que hemos hecho por la JMJ y haciendo de esa ofrenda un presente para la Iglesia. Sólo a la Iglesia se le puede dar un amor de verdad”.

Recordó a “todos los que trabajaron en la preparación y celebración de la JMJ”, que dijo, “alentaba la gracia de querer amar a Cristo”. “En todo ese proceso estaba el alma de la JMJ: la oración reflejada y comunicada por las comunidades contemplativas y otras almas, como los enfermos”.

“Queremos agradecer al Santo Padre de manera especial, que ejerció su magisterio de testigo de la fe, su generosidad inmensa, su calidad, el dominio intelectual de la doctrina y de la teología, su corazón de Padre y Pastor”, que, prosiguió, “presidió la celebración de los grandes sacramentos:  la Eucaristía y el perdón”.

Un agradecimiento que hizo extensivo a los obispos y a los jóvenes, “protagonistas principales de la JMJ” y pidió que en el presente y en el futuro vivamos pensando que la JMJ es “un Pentecostés del 2011 para los próximos meses, años, que se anuncie el Evangelio con autenticidad y verdad plena”. “Que la JMJ sea fuente de un nuevo pentecostés juvenil de anuncio del Evangelio, que cambie los caminos del hombre y abra las puertas del Evangelio”.

Así, concluyó exhortando a la Virgen para que nos ayude “cuando nos falte la gracia”.