La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Ser consumidos. Economía y deseo en clave cristiana

Autor: William T. Cavanaugh

Nuevo Inicio.
Traducción: Agustín Moreno Bravo y José María Bravo Domínguez.

William Cavanaugh es un teólogo católico que actualmente es profesor en DePaul University (Chicago). Este es su tercer libro traducido al español, siempre por Nuevo Inicio. En sus otros libros se ha ocupado fundamentalmente de temas de teología política.

Cavanaugh comparte con la corriente “radical orthodoxy” (ver Aceprensa, 12-11-2008) el interés por hacer una crítica teológica de la economía actual. En este libro ha escogido cuatro temas especialmente relevantes en el momento presente: libre mercado, consumismo, globalización y escasez y abundancia. En sendos capítulos examina en clave teológica la libertad del llamado libre mercado, el apego y el desapego a los productos que genera el consumismo, el contraste entre lo global y lo local en la producción y consumo propios de una economía globalizada y, por último, la cuestión de la escasez, base de la ciencia económica, abordada desde la perspectiva de los deseos humanos.

Cavanaugh se propone contribuir a una visión de la economía desde los recursos de la teología cristiana. Para ello ha acudido a autores como san Agustín, santo Tomás de Aquino o Von Balthasar para analizar las dinámicas humanas que subyacen a los planteamientos de la economía moderna. Con este libro, el autor quiere defender y mostrar que “los cristianos estamos llamados a crear unas prácticas alternativas concretas que abran un tipo diferente de espacios económicos: a saber, el espacio marcado por el cuerpo de Cristo”. En este sentido, hay una convergencia con parte del mensaje de la encíclica Caritas in veritate (2009), aunque el libro es del año anterior. En distintos lugares presenta ejemplos concretos de iniciativas que van en esta línea. Algunas son norteamericanas, otras, como la economía de comunión, tienen un alcance internacional, y una de ellas, la de Mondragón, es española.

En el primer capítulo dialoga con el concepto de libertad que subyace a la expresión “libre mercado”. Para ello acude al pensamiento de san Agustín sobre la relación entre libertad y el fin de la vida humana, y desde ahí cuestiona la idea de libertad de Milton Friedman, autor que ha influido notablemente en la idea de libertad aplicada al mercado. En el segundo capítulo se ocupa, entre otros, del problema del consumismo. Es interesante la reflexión sobre los problemas morales de la deslocalización de la producción a países en vías de desarrollo, aunque podría haber profundizado más. El tercer capítulo estudia la globalización desde algunas reflexiones de Von Balthasar sobre lo múltiple y lo uno en Cristo. Para Cavanaugh, la globalización corre el riesgo de dejarnos un mundo común caracterizado por un sujeto consumidor y una cultura homogeneizadora. El cuarto capítulo, más breve, aborda, desde las luces de la Eucaristía, la escasez de los recursos y lo ilimitado de los deseos humanos, como rasgos típicos del planteamiento de la economía moderna.

El libro es sencillo y ágil. Se lee con facilidad y está salpicado de ejemplos que dan vida al mensaje que trata de transmitir. Las ideas de fondo son conocidas, pero en todos los capítulos hay aportaciones sugerentes. El autor se ha tomado en serio la tarea de iluminar desde categorías teológicas, y en particular desde el misterio eucarístico, la actitud de los cristianos en la actividad económica. Aunque en su brevedad los temas queden esbozados, se trata ciertamente de un libro valiente.