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El Cardenal Rouco manifiesta su deseo de “que Madrid no olvide nunca, y tenga siempre vivo su pasado, marcado por la fe cristiana”

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio Mª Rouco Varela, recibió ayer el premio al Comité Organizador Local de la JMJ, un reconocimiento que el Ayuntamiento de Madrid concede anualmente con motivo del Día Mundial del Turismo. En esta edición, además de la JMJ también ha sido galardonado Patrimonio Nacional.

En su intervención, el Cardenal ha destacado que supone “un motivo de gratitud” que la JMJ haya sido premiada con este reconocimiento, “más como una realidad que como una institución que ha contribuido a otro aspecto más importante de la ciudad de Madrid: el de su proyección histórica”. Así, afirmó que aunque “Madrid no era una ciudad desconocida en el mundo, menos en el mundo católico”, tras la JMJ experimentó un aumento del “aprecio” hacia la capital de España.

Así, agradeció al alcalde “haber valorado el ser y la esencia de la JMJ, que tienen que ver con la misión de la Iglesia en su aspecto más fundamental: el de suscitar, alimentar y fortalecer la fe de los jóvenes”. También subrayó que la inmensa mayoría de los jóvenes peregrinos eran católicos, aunque reconoció que otros “no lo eran tanto” y que “para ellos fue un encuentro de fe de Cristo, con la Iglesia”.

Recordando la Misa de envío del Papa el domingo, 21 de agosto, en Cuatro Vientos, el Cardenal destacó que “no se puede vivir la fe en solitario, de forma individual”, sino que hay que hacerlo “en comunión y en comunidad”. “Todo eso, expresó, lo vivieron los jóvenes, enraizados en Cristo”.

Reconoció la “amistad, simpatía, espíritu de ayuda, acogida y amabilidad…” que Madrid ofreció al más de millón y medio de peregrinos que se congregaron en los actos centrales de la JMJ, gracias, en gran medida, a las Parroquias de la diócesis. Y destacó el servicio prestado por parte de las instituciones públicas a los peregrinos, “del que no hemos tenido ni una queja”. Por tanto, dijo, “nos alegramos de ese efecto, reflejo humano del mejor estilo que ofreció a los jóvenes la ciudad de Madrid”.

El Cardenal ha tenido palabras de agradecimiento para el Ayuntamiento de Madrid, para la Comunidad, para el Gobierno, para las instituciones… por “todas las facilidades” a la hora de organizar “este gran acontecimiento de fe y de Iglesia, al que el Papa Benedicto XVI le dio un signo insuperable: sin el Papa no hay JMJ”.

Finalmente, pidió que “Madrid no olvide nunca y tenga siempre vivo su pasado, marcado por la fe cristiana -hubo una gran relación íntima, históricamente hablando-, y por su carácter constitutivo de su alma, de su espíritu, de su fe, viviéndola en la comunión de la Iglesia católica”.

Por su parte, el alcalde de Madrid, Alberto Ruíz Gallardón, agradeció en su intervención a todos los profesionales del sector su contribución a que Madrid se haya convertido en un gran destino turístico, con cifras históricas. Así, puso de manifiesto que el turismo ha supuesto el 9% del PIB y se ha incrementado en un 51% desde 2003.

En este sentido, recordó que la JMJ congregó a más de un millón y medio de peregrinos de los cinco continentes, “que nos dieron la oportunidad de demostrar nuestra capacidad de organización”. “Durante estos días, prosiguió, la ocupación hotelera se incrementó en un 30%, se generaron más de 2.700 empleos y la aportación al PIB de la ciudad se calcula entre 100 y 160 millones de euros”. Además, destacó “el impacto sobre la imagen de Madrid”.

Para el Alcalde, “ni la cantidad ni los efectos económicos son los elementos importantes de la JMJ” sino “el legado espiritual” que el evento internacional ha dejado en España, “un acontecimiento espiritual inolvidable”, agregó.

Finalmente, entregó el premio Turismo 2011 a Patrimonio Nacional, “por gestionar los bienes de la Corona cedidos al Estado y estar al servicio de la Casa Real”, además de “poner a disposición de ciudadanos y visitantes un singular conjunto cultural, arquitectónico y medioambiental, que recibe anualmente más de tres millones de visitantes”.