La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Matrimonio irrelevante, divorcio exprés

 

 

En España es más fácil divorciarse que cambiar de compañía telefónica. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en el año 2010 los divorcios aumentaron un cuatro por ciento, algo que hay que analizar más allá de las frías cifras, porque el drama familiar tiene en cada caso nombres y apellidos. Es un aumento que no debe extrañarnos en el contexto social que padecemos, al que en España ha contribuido en los últimos años la llamada Ley de divorcio exprés, de 2005, que como han señalado hoy con acierto desde el Foro de la Familia y el Instituto de Política Familiar, banaliza el matrimonio y lo convierte en un contrato irrelevante.

Con la fórmula propagandística de una supuesta ampliación de derechos, se ha contribuido desde el poder político a la minusvaloración del matrimonio, facilitando su ruptura. Y eso tiene una trascendencia social inmensa porque la familia es fuente de salud, estabilidad, solidaridad y genera un ámbito de acogida y lucha contra la pobreza de gran relevancia. No en vano, es la institución más valorada por los españoles y es el lugar privilegiado donde cada uno es acogido en su totalidad por lo que es y no por lo que tiene. Es cierto que en la grave coyuntura social que atravesamos, la preocupación económica es grande. Pero cualquier solución será incompleta si no tiene en cuenta sus profundas raíces culturales y morales.