La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Al servicio de la nueva evangelización

 

Desde el primer día de su pontificado, Benedicto XVI nos viene explicando que la prioridad evangelizadora debe ser el anuncio de Dios al hombre contemporáneo. Dios no es ajeno a la vida. No nos debemos esperar del Papa respuestas a cuestiones marginales, sino precisamente a las que son esenciales: ¿Quién es Dios? ¿Cómo ver su rostro? ¿Dónde encontrarlo?

Como ha señalado el Padre Lombardi, portavoz de la Santa Sede, el Papa viaja esta semana a su país natal, Alemania, para recorrer una tierra donde la negación de Dios ha demostrado sus consecuencias más extremas y para mostrar que donde está Dios, ahí hay futuro. Precisamente este domingo, Benedicto XVI ha vuelto a incidir en la necesidad de poner a Dios en el centro de nuestras vidas y en cómo debemos hacerlo en una época de nueva evangelización para la que se abren horizontes al anuncio del Evangelio y en la que también muchos lugares de antigua tradición cristiana están llamados a redescubrir la belleza de la fe.

Para esta ingente y apasionante tarea se necesitan hombres y mujeres vocacionados; personas, familias, comunidades, misioneros humildes y generosos entusiasmados por participar en la misión de Jesús y de la Iglesia. El Evangelio ha transformado el mundo y todavía lo está transformando. Dios necesita de todos y cada uno de nosotros, porque todos estamos llamados a trabajar en la viña del Señor y por eso, como nos ha recordado el Papa, es necesario perseverar en la oración para que en toda la Iglesia maduren vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales al servicio de la nueva evangelización.