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Las víctimas siempre en el centro del debate

 

«Ninguna idea, proyecto político o creencia»  justifica «la barbarie terrorista». Lo recordó el Príncipe Felipe, al inaugurar ayer en París el VII Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo, que organiza el Obervatorio Internacional de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. Un año más los Príncipes han querido estar presentes en este foro, que como dijo don Felipe, sirve para poner «nombres y caras al hondo dolor humano y al daño irreversible e irreparable que genera el terrorismo». Más de 300 víctimas, en representación de asociaciones de todo el mundo, se reúnen durante tres días en un momento especialmente indicado para una reflexión a fondo.

Diez años después del 11 de septiembre, la conciencia es mucho mayor  sobre la necesidad de situar a las víctimas en el centro de cualquier debate sobre el terrorismo, y nunca jamás llevar a primer plano las reivindicaciones de los asesinos. Pero la batalla no ha terminado. Es evidente en el caso de España, donde ETA tiene capacidad para volver a matar en cualquier momento, como recoge la Memoria de la Fiscalía presentada ayer en la Apertura del Año Judicial. A ello hay que añadir que la banda y su entorno nunca habían tenido tanto poder político, conseguido paradójicamente en el momento de su mayor debilidad. Es otra herencia de un Gobierno que no ha creído en la derrota del terrorismo, y se ha empeñado en buscar una salida negociada.