La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Una cuestión de libertades

 

La zozobra provocada en ciertos sectores ante la proximidad de las elecciones se ha convertido en una especie de rio revuelto en el que afloran viejas pugnas ideológicas sacadas del fondo de la historia. De ese revuelto fondo ideológico emergen los viejos rechazos de algunas libertades concretas que nunca han gustado a la izquierda radical, aunque estén consagradas por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por la propia Constitución, como es la libertad de educación y la libertad religiosa.

Precisamente estos días, durante una “cumbre” de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, dedicada a la persecución de los cristianos en el mundo, se ha analizado la “doble moral” de muchos estados democráticos, que defienden la libertad religiosa en los foros internacionales pero muestran “actitudes institucionales” hostiles dentro de sus fronteras.

En esta conferencia, que apenas ha tenido eco en los grandes medios de comunicación, el secretario de la Santa Sede para las relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, denunció la visión que identifica la libertad con el relativismo moral, que niega la posibilidad de conocer la verdad. Y recordando el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz, insistió en que la verdadera libertad religiosa incluye el derecho a educar y participar plenamente de las actividades públicas. La libertad religiosa, ligada a la libertad de educación, no es un componente marginal de la sociedad sino un verdadero fundamento de la convivencia.