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Madre Teresa, cien años más uno

Religionenlibertad
13/09/11
 
El 13 de septiembre, hace catorce años que Madre Teresa fue enterrada, ocho días después de su muerte, en la Casa Madre de Calcuta, después de los funerales de estado que le hicieron y a los que asistieron personas de todo el mundo, incluida nuestra Reina Sofía.

Desde el 5 de agosto está abierta una exposición sobre nuestra Beata en la calle Marqués de Villamagna, 8, en la sala de exposiciones de Caja Duero, en Madrid.
Dicha exposición iba a terminar el 17 de este mes de septiembre, y con ella la celebración del Centenario del nacimiento de la Madre, nacimiento que tuvo lugar el 26 de agosto de 1910 en Skopje, capital de Macedonia.
Por eso yo me acerqué hoy a verla, temeroso de perdérmela, cuando me dicen que ha sido tal el éxito de la misma que han decidido prorrogarla un mes más, hasta el 16 de octubre.
La exposición es fantástica y va explicando en fotos y textos la vida entera de la Beata, con su itinerario espiritual incluido –eso es lo más interesante-, itinerario que nos ha sido dado conocer sólo después de su muerte, cuando han salido a la luz sus cartas al Padre Van Exen sj, jesuita belga que era su director espiritual.

Es entonces cuando hemos sabido que los últimos cincuenta años de su larga vida –ochenta y siete- fueron pasados en la obscuridad –“the darkness”- de la noche oscura del alma.
En 1946 y 1947 tuvo la serie de dones místicos en los que el Señor y la Santísima Virgen se le comunicaron abierta e irresistiblemente para que aceptara fundar la nueva familia religiosa dedicada al servicio gratuito y exclusivo a los más pobres de los pobres. “Whilt thou refuse?” –“¿Te vas a negar?”-, le decía el Señor apremiándola, ante su resistencia y temores a no ser apta para ello.

Cuando por fin se entregó sin reservas a cumplir su Voluntad, inequívocamente explícita, y recibió el permiso del ahora Venerable Pío XII para dejar su congregación de Loreto  y salir por las calles de Calcuta a servir a los más pobres, los dones místicos cesaron y fueron seguidos de una noche del espíritu terrible, en la que se sentía como rechazada por Dios y lejos de El. Y eso duró …cincuenta años, hasta su muerte en 1997.

Cuando esto se supo, hubo reacciones de todo tipo. Pero la doctrina sobre la noche oscura del alma no es nueva en la Iglesia. Nuestro san Juan de la Cruz la describió desde su propia experiencia y no fue el único. Su discípula aventajada, también doctora de la Iglesia como él, santa Teresa del Niño Jesús, la vivió los últimos dieciocho meses de su corta vida -24 años- y precisamente la Madre Teresa escogió ese nombre –Teresa- en su honor y tenía su foto en su habitación de la Casa Madre de Calcuta. Es más, días antes de su muerte había hablado a sus monjas de la alegría que le causaba que la santa carmelita fuera a ser declarada doctora de la Iglesia sólo un mes después, el 19 de octubre de ese año de 1997, en el Domingo Mundial de las Misiones –Domund-, siendo como era Patrona de las Misiones junto con san Francisco Javier.

La novedad, si se puede hablar así, ha estado en la duración de la noche oscura de nuestra ya Beata. Sólo se sabe de otro santo canonizado que haya presentado un caso parecido: san Pablo de la Cruz, fundador de los Pasionistas en el siglo XVIII.
Pero era necesario que se identificara con los pobres a los que iba a servir, no sólo en su vestido, habitación y comida, sino también en el desamparo espiritual profundo que muchos de ellos sienten a lo largo de sus vidas, cuando se ven rechazados de todos.

No es fácil contener las lágrimas cuando se van pasando los ojos por las distintas fotos y escritos que nos narran los detalles de su vida. Yo ni siquiera tuve tiempo ni fuerzas para ver la segunda parte de la exposición, en el piso superior, de modo que espero poder volver la semana que viene, gracias a la inesperada prórroga.

Pero no puedo por menos de recomendaros ir a todos desde estas pobres líneas que escribo a vuelapluma.
Sólo añadiré que tuve la suerte de conocer a la Madre en 1980, en mi primer año como seminarista, cuando ella vino a fundar a Madrid. Fueron varias las veces que esos años pude estar con ella, siendo la última en Roma, creo que en 1992 o 1993. En una de ellas le pregunté qué tenía que hacer para ser santo. Quizás esperaba que me hablara de la oración o de algo así. Pero me espetó una frase muy concisa: “Limpia retretes” –“Clean the toilets”-. Luego supe que siempre se reservó el privilegio de hacer eso mismo ella en sus conventos, siendo su habitación la más próxima a los servicios de la Casa Madre por ese motivo.

Un buen amigo sacerdote, con motivo de mi ordenación en 1985, me regaló una foto de la Madre con Juan Pablo II de la mano, bajando una escalera de la Plaza de san Pedro en el Vaticano. Estaba dedicada por ella y su frase autógrafa rezaba –y reza- así: “Dear Fr. Gonzalo, be only all for Jesus through Mary. God bless you. Mother Teresa”, o sea: “Querido Padre Gonzalo: sé sólo todo para Jesús por medio de María. Dios te bendiga. Madre Teresa”.

Hace catorce años que la Madre imitó a Jesús también con su sepultura. Desde entonces han pasado muchas cosas en las que tantos hemos visto su mano invisible actuar desde el Cielo. Como santa Teresita, no se ha ido al Cielo a descansar. Ella misma dijo que, si llegaba a ser santa, pensaba estar siempre fuera del Cielo, bajando sin cesar a la tierra a iluminar a los que están en cualquier clase de obscuridad; que ella iba a ser “la Santa de la obscuridad”. Por eso el Señor tuvo a bien dejar que experimentase esa obscuridad en su vida en la tierra. Decía san Ignacio de Loyola, hablando de las pruebas que tuvo que sufrir para luego poder ayudar a otros que también pasaban por ellas, que “para ser buen cirujano, primero hay que estar bien acuchillado”.

Beata Teresa de Calcuta, santa de la obscuridad, ruega por nosotros.