La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Lecciones, a diez años del 11-S

 

Diez años después de aquel fatídico 11 de septiembre, Occidente puede decir que ha ganado una crucial batalla contra el terrorismo. Pero el ambiente es hoy cualquier cosa menos festivo. Se han perdido demasiadas vidas en Iraq y Afganistán, y el coste de esas guerras resulta ya inasumible para unos EE.UU. atrapados en la crisis económica, mientras decrece su hegemonía mundial. En estos 10 años los servicios de inteligencia occidentales han desbaratado numerosos atentados, pero a la vez nadie diría que el planeta es ahora un lugar más seguro. Se ha extendido el virus de la desconfianza.

A ello habría que añadir el terrible aumento de la persecución contra los cristianos, la comunidad más perseguida del planeta. Occidente parece incapaz de comprender el problema. Es significativo que las plegarias queden excluidas hoy en las conmemoraciones de Nueva York, reflejo de cómo las posturas laicistas se han exacerbado en estos 10 años en los países ricos. Pero no es así cómo va a construirse una paz duradera en el mundo. Estos años enseñan precisamente que las armas y el dinero no bastan. Lo ha recordado el Papa al convocar un nuevo encuentro de diálogo y oración por la paz en Asís con representantes de otras tradiciones religiosas, encuentro que se celebrará en sólo unas semanas. «La paz es la obra de conciencias que se abren a la verdad del amor», dice Benedicto XVI. A largo plazo, ésa es la única estrategia que funciona.