La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
en el decimo aniversario del 11-S

El Papa reitera que ninguna circunstancia puede justificar actos de terrorismo

 

En una carta dirigida al presidente de la Conferencia Episcopal norteamericana y obispo de Nueva York, S.S. el Papa Benedicto XVI monseñor Timothy M. Dolan,con ocasión del décimo aniversario de los taques terroristas contra N. York y Washington,  S.S. el Papa Benedicto XVI, afirma que la tragedia del 11-S se agravó aún más por la reivindicación de sus autores de actuar en nombre de Dios. “Una vez más, dice el carta en su misiva, se debe afirmar inequívocamente, que ninguna circunstancia jamás puede justificar actos de terrorismo·.Y añade: “Cada vida humana es preciosa a los ojos de Dios y no se debería escamiutimar n ingún esfuerzo en el intento de promover en todo el mundo un respeto genuino por los derechos inalienables y la dignidad de los individuos y los pueblos en todo lugar”.

La carta dice así textualmente:

“Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo!

En este día, mis pensamientos se dirigen a los sombríos sucesos del 11 de septiembre de 2001, cuando se perdieron tantas vidas inocentes en la brutal agresión contra las torres gemelas del World Trade Center y los ataques sucesivos en Washington D.C. y Pensilvania. Me uno a vosotros al encomendar a las miles de víctimas a la infinita misericordia de Dios Omnipotente y al pedir a nuestro Padre celestial que siga consolando a quienes lloran la pérdida de sus seres queridos.

La tragedia de aquel día se agravó aún más por la reivindicación de sus autores de actuar en nombre de Dios. Una vez más, se debe afirmar inequívocamente que ninguna circunstancia jamás puede justificar actos de terrorismo. Cada vida humana es preciosa ante los ojos de Dios y no se debería escatimar ningún esfuerzo en el intento de promover en todo el mundo un respeto genuino por los derechos inalienables y la dignidad de los individuos y los pueblos en todo lugar.

El pueblo americano debe ser elogiado por la valentía y generosidad que mostró en las operaciones de rescate y por su tenacidad para seguir adelante con esperanza y confianza. Es mi ferviente plegaria que un compromiso firme por la justicia y una cultura global de solidaridad ayuden a liberar al mundo del rencor que tan a menudo desencadena actos de violencia; y creen las condiciones de mayor paz y prosperidad, ofreciendo un futuro más luminoso y seguro.

Con estos sentimientos, extiendo mi más afectuoso saludo a usted, a sus hermanos en el episcopado y a cuantos están encomendados a su cuidado pastoral, y con mucho gusto les imparto mi bendición apostólica como prenda de paz y serenidad en el Señor.Vaticano, 11 de septiembre de 2011”.