La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La ceguera ante la crisis sigue…

 

 

Los obligados recortes en el gasto público que empiezan a aplicar diversas Comunidades autónomas han tenido como primera consecuencia el anuncio de una huelga del profesorado de Secundaria que no termina de entenderse desde el sentido común. Tampoco se entienden mucho las airadas protestas sindicales y de las minorías parlamentarias ante la reforma de la Constitución que tiene como objetivo garantizar en el futuro un límite al déficit público.

Los sindicatos deberían estar a la altura de este desafío y contribuir a una reforma de nuestro sistema de bienestar con responsabilidad; las minorías políticas deberían contribuir a un nuevo consenso nacional tras una nefasta etapa de rupturas; y los funcionarios públicos, con sus legítimas aspiraciones, deben contribuir también a una austeridad que en otros sectores ya se aplica por la vía de los hechos.

No tiene sentido que los profesores de Secundaria de Madrid se preparen para provocar un colapso en las aulas porque se les haya aumentado en dos horas semanales su carga lectiva. Es cierto que los profesores merecen un reconocimiento social del que ahora carecen, y que su labor va mucho más allá de las “horas de pizarra”. Pero eso no justifica rechazar el esfuerzo suplementario y razonable que se les exige en este tiempo de crisis. De todas formas, los poderes públicos debieran redoblar sus esfuerzos para explicar sin tapujos lo que nos va a costar a todos salir de la crisis, sin esperar a que sea Europa la que intervenga para descubrir nuestra ceguera.