La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El ataque al Valle de los Caídos

José Mª Martí Sánchez, Doctor en Derecho
El Gobierno ha tenido el poco gusto de expresar su propósito de cerrar o transformar el Valle de los Caídos en vísperas dela JornadaMundialdela Juventud.Elministro dela Presidencia, Ramón Jáuregui, se dirigió con este fin al secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, el 19 de agosto. La actuación del Gobierno es inquietante por tres razones que paso a exponer.

La primera se refiere a la vocación totalitaria de un gobierno que quiere ser el único horizonte de la sociedad y las personas que la componen. El Valle de los Caídos estorba sus planes en cuanto que es un monumento con un valor estético y significado propios, no manipulables.

En el totalitarismo concurrió el gobierno Nacional-socialista alemán del III Reich yla Unión Soviética.Buscaban apoderarse del alma del hombre, moldeando sus deseos. Rodolfo Llopis, destacado político del Gobierno provisional dela II República, tras un viaje ala URSS, declaró que el propósito de los socialistas republicanos era «apoderarse del alma de los niños». Es actual la observación de Gaudium et spes: «A la autoridad pública compete no el determinar el carácter propio de cada cultura, sino el fomentar las condiciones y los medios para promover la vida cultural entre todos aun dentro de las minorías de alguna nación. Por ello hay que insistir sobre todo en que la cultura, apartada de su propio fin, no sea forzada a servir al poder político o económico» (nº 59).

Hay un ramalazo totalitario en la ingeniería social de Zapatero. El dirigismo oficial va en detrimento de la libre iniciativa. Se ha servido de: leyes y estructuras administrativas nuevas, como el Ministerio de Igualdad; la subversión de instituciones del Estado, comola Administraciónde Justicia,la Policíao el sistema educativo y los medios públicos de comunicación social. También ha recurrido a grupos sociales, como los denominados “Indignados”, “segunda marca” de los devaluados sindicatos, o ha cedido a los terroristas, para profundizar en la quiebra social y política. El objetivo de ahormar a la persona ha entrado en conflicto con la familia (cuya definición y funcionalidad se ha dañado) y la religión. Asimismo el sentimiento patriótico se ha socavado por las manipulaciones de los separatismos yla Leydela Memoria Histórica.

El segundo asunto afectado por el ataque al Valle de los Caídos, por tratarse de una basílica pontifica, es el de la libertad religiosa (individual e institucional). La intención del Gobierno implica restringir la libertad para practicar su fe de los monjes de la abadía benedictina, y de todos los fieles y visitantes. Su gravedad deriva de que lo religioso constituye el núcleo de la persona. Comprometerlo, amenazar su necesaria autonomía, nos aleja de los compromisos internacionales adquiridos y del mundo civilizado.

Por fin, el proyecto de transformación del Valle de los Caídos busca rehabilitar la legitimidad republicana. La aversión al régimen de Franco y a sus símbolos no lo es a causa de lo que allí hubiese de discutible o equivocado, ni para corregir errores, hoy inoperantes. Lo que de verdad molesta de aquella época, porque fue su leitmotiv, es el sentido tradicional español. La política de Franco fue pragmática –no ideológica– y, según voces autorizadas (Luis Suárez, Ricardo dela Cierva, Stanley Payne-J. Palacios, Pío Moa, el estudioso del fascismo dela Universidad de Oxford, Roger Griffin, etc.), estuvo orientada por su religiosidad genuina y un reformismo de corte tradicional. Sus concesiones a modelos foráneos y totalitarios fueron ocasionales y de fachada. En consecuencia, apostó, en la ardua tarea de la reconstrucción, por valores como la familia, el trabajo, la propiedad, la integración social y nacional, y una alta moralidad (privada y pública). El actual revisionismo pone en riesgo sus logros (estabilidad socioeconómica, elevación cultural, espíritu de convivencia, etc.) y a penas oculta un afán revanchista y destructivo, de enfrentamiento.

En aras, pues, de un ejercicio ordenado del poder, respetuoso con la libertad religiosa y el legado histórico, habría que preservar el conjunto monumental del Valle de los Caídos y apartarse de estériles y partidistas polémicas. Precisamente, la tutela de la comunidad benedictina garantiza lo mejor de su mensaje abierto al futuro.