La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
NATIVIDA DE NUESTRA SEÑORA

El arzobispo de Pamplona señala que la JMJ ha sido «una gran inyección de esperanza» para muchos jóvenes

 

Con motivo de la festividad de la Natividad de Nuestra Señora, que se celebró ayer, el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Monseñor Francisco Pérez González, presidió en la Catedral de Pamplona una Eucaristía. En su homilía hizo un repaso por la historia de la ciudad, recordando  que en el siglo XI el Camino de Santiago trajo a Pamplona mucha gente proveniente de Francia, principalmente artesanos y vendedores, que aportaron mucha riqueza, aunque no se mezclaron con la gente autóctona. Así, se instalaron junto a la ciudad de los Burgos diferenciados: El Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás. Así Pamplona estuvo dividida en tres poblaciones: La Navarrería (la ciudad de los navarros), el Burgo de San Cernin y la Población de San Nicolás.

 

El 8 de septiembre del año 1423, con el Privilegio de la Unión,  el rey navarro Carlos III unió los tres Burgos, convirtiendo a Pamplona en una única ciudad. “Hoy hace 588 años que se dio este hecho importante. Desaparecieron los enfrentamientos entre los tres Burgos y las murallas que les dividían también fueron desapareciendo, manteniendo sólo las que rodeaban la ciudad”, destacó monseñor Francisco Pérez.

 

Dicho esto, señaló que “sólo el amor, la verdad y la unidad serán factores imprescindibles para lograr la auténtica paz, la estabilidad personal, la unión familiar y el progreso social. Las desavenencias, las divisiones, los conflictos han dado como resultado las crisis de todo tipo, los malestares y la destrucción de lo más noble que hay en el ser humano: la paz y la fraternidad”.

 

En este sentido, se preguntó: “¿No es cierto que tal vez estemos, en occidente, demasiado  preocupados de tener y de poseer y buscar los propios intereses y menos de vivir unidos en caridad para que todo se haga más llevadero y los problemas los afrontemos en común?” “Hoy celebramos el Privilegio de la Unión; al final venció la racionalidad y el sentido común puesto que las divisiones e incluso las reyertas y las violencias no aportaban más que destrucción y muerte. Pero la justicia y el bien común llegaron a crear un ambiente de unidad que pacificó a la sociedad”.

 

Sobre la JMJ dijo  que la experiencia vivida, “tanto en Navarra como en Madrid, ha sido un ‘soplo del Espíritu’” y que “para muchos jóvenes ha sido una gran inyección de esperanza, de ilusión y de compromiso de mayor entrega a los demás. Todos deseamos una sociedad más justa, más solidaria y siempre buscando el bien común y esto nace de lo más hondo de nuestra nobleza humana. Los navarros siempre se han caracterizado, y ahí tenemos muchos ejemplos de ciudadanos ilustres y santos, por la nobleza del corazón”.