La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Teología Pública y Teología política

Gonzalo Villagrán, jesuita doctorando en la Facultad de Teología de Boston, a invitación nuestra –

La corriente teológica llamada “teología pública”, surge en EE.UU. a mediados de los años 70. El término “corriente teológica” le viene un poco grande, pues no se trata de un método teológico concreto, sino más bien de un estilo de hacer teología que intenta llevar los argumentos teológicos a la esfera pública.

I.- El origen del término,

está en un debate que tuvo lugar en los años 70 entre el sociólogo Robert Bellah y el historiador Martin Marty. Bellah, inspirado en el pensamiento de Rousseau y en el discurso inaugural de John F. Kennedy, abogaba por la existencia de una “religión civil” en Estados Unidos que expresara los valores trascendentes implícitamente a través de los valores civiles.

* MARTY criticó esta visión mostrando cómo varios personajes importantes de la historia de EE.UU. –Jonatan Edwards, Abraham Lincoln y Reinhold Niebuhr—habían tenido importantes intervenciones en la política a partir de sus confesiones religiosas particulares. Marty llamó a las confesiones religiosas que contribuyen al bien común de la sociedad “religiones públicas” y a los miembros de estas que intervienen en la vida social “teólogos públicos”. Marty se inspiraba para esta visión positiva de la contribución de las religiones al bien común en el pensamiento de Benjamín Franklin.

* Esta idea de Marty fue recogida por diferentes autores pertenecientes a varias denominaciones cristianas. Han sido muchos los teólogos que han intentado formular un método teológico que dé forma a esta contribución de la teología al bien común desde los símbolos y narrativas cristianas. Algunos nombres importantes en este sentido son: Ronald Thiemann, Linell Cady y Robert Benne.

II.- Eco de la “teología pública” en el ámbito católico.

La intuición de Marty encontró muy pronto eco por su gran sintonía con el espíritu del Concilio Vaticano II, que en sus documentos invita a la Iglesia a colaborar con la sociedad, a los cristianos a ser protagonistas activos de la vida social y que a la vez quiso expresarse utilizando los símbolos y estilos más propios de la tradición cristiana – la llamada vuelta a las fuentes—.

* Entre 1976 y 1979 diferentes artículos en la revista Theological Studies intentaron abrir el debate sobre cómo habría de ser una teología pública católica. En estos debates estuvieron presentes teólogos como John Coleman, David Hollenbach, Bryan Hehir y Robin Lovin. En estos artículos quedó bien claro que cualquier teología pública católica debía recoger el testigo y continuar la obra del gran teólogo jesuita John Courtney Murray, uno de los redactores de la declaración Dignitatis Humanae en el concilio Vaticano II.

* Paralelamente, el famoso teólogo católico DAVID TRACY también se interesó por la idea de una teología pública como respuesta al creciente pluralismo moral y religioso de la sociedad americana y como rechazo al deseo de privatizar la religión de muchos sociólogos. Tracy publicó en 1981 su obra The Analogical Imagination. En ella presentará lo que puede considerarse el marco teórico más profundo de la idea de una teología pública. Para Tracy toda teología por naturaleza es pública, pues trata sobre Dios que es algo que debe concernir a todos. Desarrolla así Tracy el concepto de “clásico”. “Clásicos” son aquellas obras artísticas de una cultura que transmiten un mensaje de verdad sobre la vida.

* Este mensaje es expresado no en una racionalidad instrumental y matemática, sino en una dimensión simbólica de la razón. Al igual que hay clásicos culturales, hemos también de reconocer la existencia de clásicos religiosos que también transmitan una verdad sobre la vida y sobre el hombres comprensible para todo hombre y mujer, aunque no tengan fe. La imaginación analógica propia del cristianismo, nos permite correlacionar críticamente la persona de Jesús expresada en los “clásicos religiosos” de la tradición cristiana (Escritura, liturgia, afirmaciones doctrinales, vidas de los santos) con la situación social vital en la que vivimos.

* Este marco teórico desarrollado por David Tracy — especialmente su idea de una “correlación crítica” de fuentes— ha sido la inspiración para el trabajo de otros teólogos públicos católicos quienes, aplicando estas ideas a casos más concretos, han desarrollado los cimientos de la teología pública católica de EE.UU. Importantes nombres en este sentido son David Hollenbach, John Coleman y los hermanos Michael y Kenneth Himes. Especialmente interesante es el esfuerzo de David Hollenbach por utilizar el concepto de “bien común” para iluminar la situación social de EE.UU. Hollenbach toma el concepto tal como es utilizado en la teología y la tradición social de la Iglesia católica e intenta argumentar a partir de él un modelo para la sociedad pluralista.

III.- La “teología pública” ante la Conferencia Episcopal norteamericana.

Tal vez los mayores logros de este estilo de teología llamado “teología pública” son los dos documentos de la conferencia episcopal de EE.UU. The Challenge of Peace (1983) y Economic Justice for All (1986). Los considero grandes logros de la teología pública, no sólo por su uso de las fuentes puramente religiosas –ambos documentos comienzan presentando la visión de la Escritura en su tema—sino especialmente por su gran incidencia en la sociedad Americana. En este sentido los documentos suponen una forma nueva de elaborar el magisterio en la Iglesia. Ambos documentos son el fruto de un trabajo de varios expertos que se fue presentando para obtener reacciones en varios momentos del proceso de elaboración. Igualmente ambos documentos fueron presentados públicamente en diferentes ámbitos de la sociedad americana (universidades, congreso…)

En conclusión, la corriente de la teología pública participa del mismo deseo de la teología política o la teología de la liberación de tomar la vida social y política como objeto de la reflexión teológica. Sin embargo, si bien estas teologías son más teologías confesionales que se dirigen a la Iglesia para transformar su praxis, la teología pública quiere dirigirse a la esfera pública de las sociedades pluralistas directamente. La teología pública quiere aportar los símbolos y narrativas religiosos al debate público en calidad de fuentes de inspiración para pensar los complejos problemas sociales de las democracias pluralistas, siendo el objetivo último la mejora del bien común de la sociedad.

Referencia bibliográfica: “Public theology in a foreing land. A proposal to bring theology in public in to Spanish controversy (en preparación)