La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

La indigna muerte que una ley ampara

El caso de Ramona Estévez, una anciana que se encuentra en coma y a la que la Administración andaluza ha decidido dejar de alimentar e hidratar, ilustra con toda su crudeza lo que en verdad es la llamada “Ley de muerte digna” y lo que se pretende con ella. Con la norma vigente en Andalucía,  que al Gobierno socialista de España no le ha dado tiempo a aprobar y que el candidato Rubalcaba lleva como bandera de su programa electoral, se dan cobertura a actuaciones como ésta, en la que a petición de su hijo, se han retirado medidas básicas para el soporte vital de un paciente.

Cuando se aprobó la norma los obispos andaluces ya alertaron de que situaciones como ésta podrían producirse. Asimismo desde la Conferencia Episcopal se alzó la voz con claridad el pasado mes de junio cuando el Gobierno español aprobó el Proyecto de Ley a nivel nacional. Los obispos decían entonces que en el texto legal aprobado se empleaba una definición reductiva del concepto de “eutanasia”, que  deja la puerta abierta a ciertas omisiones voluntarias que pueden causar la muerte o que buscan de un modo más directo su aceleración. Y se señalaban algunas conductas eutanásicas a las que se daría cobertura legal como, por ejemplo la posible sedación inadecuada, el abandono terapéutico o la omisión de los cuidados debidos. Las sospechas estaban fundadas y muy bien fundamentadas. La puerta de la eutanasia está abierta. Eso es lo que el PSOE ha querido para Andalucía y lo que al parecer quiere también para toda España.