La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
CONVOCATORIA DE HUELGA PARA EL 14 DE SEPTIEMBRE

La huelga de profesores esconde otros problemas de fondo

 

Parece que en España el curso escolar va a empezar con huelga. El motivo son algunas reformas que pretenden apretar el cinturón a la enseñanza pública, territorio hasta ahora vedado a las medidas anticrisis. En el fondo hay además antiguas deficiencias que aquejan desde hace tiempo a muchos centros públicos. Lo cuenta Fernando Rodríguez-Borlado en Aceprensa.

La convocatoria de huelga para el 14 de septiembre –primer día lectivo para la mayoría de las etapas educativas– ha ido extendiéndose con la rapidez propia de un sector tan sindicalizado como el de la enseñanza pública. El detonante es el endurecimiento de las condiciones laborales del profesorado. Pero cuando se escuchan las quejas de los afectados, da la impresión de que existe un descontento más profundo, relacionado con la actitud los alumnos y con la poca implicación de los padres. La esclerotización del sistema de promoción de los profesores tampoco ayuda.

 

Cabe preguntarse por qué los profesores han de permanecer inmunes a la crisis mientras otros sectores se aprietan el cinturón

 

Las principales protestas se están produciendo en Castilla-La Mancha, Madrid y Galicia. La más sonora ha resultado la de Madrid, que reunió en la sede del sindicato Comisiones Obreras a más de mil profesores contrarios a la reforma anunciada por el gobierno de la comunidad.

Esta reforma consiste en la reducción de profesores interinos (no funcionarios), a base de no contratar nuevos y no renovar a todos los actuales. Para cubrir las horas de clase que quedarán sin cubrir, los profesores titulares tendrán que dar 20 semanales en vez de 18, lo que por cierto está contemplado en la actual ley de educación (LOE). A cambio, algunos de los docentes, los que la administración considera más cargados de responsabilidad –jefes de departamento, tutores y responsables de asignaturas de carácter tecnológico– se beneficiarán de un incremento salarial, aunque la cantidad aún está por negociar con los sindicatos.

¿Más horas es menos calidad?

Según los sindicatos convocantes de la huelga, esta medida tendrá un efecto negativo sobre la calidad de la educación. La enseñanza, dicen, no debe pagar la factura de la crisis. Hablan, por supuesto, de la enseñanza pública. En la concertada no tienen ese problema, porque sus profesores ya imparten más de 20 horas semanales por término medio. Y la calidad no parece resentirse; de hecho, muchos colegios concertados figuran en los primeros puestos de los rankings.

 

Un motivo de descontento entre los profesores es el sistema de promoción, pues más que premiar el esfuerzo pedagógico, la hace depender de la antigüedad en el mismo centro o como funcionario

 

También el ministro de Educación ha dicho que la educación debe ser un sector privilegiado en cuanto al gasto público, pero eso no significa que no pueda sufrir algún recorte en tiempos de crisis, al igual que otros sectores. La administración madrileña ha calculado que la reforma supondrá un ahorro de 80 millones de euros, lo que permitirá el mantenimiento del programa de becas o el de colegios bilingües. Si la medida es acertada o no, dependerá del balance entre los problemas que cree y los que resuelva. Además, cabe preguntarse por qué los profesores han de permanecer inmunes a la crisis mientras otros sectores se aprietan el cinturón.

Problemas que plantea la reforma

Algunos sindicatos han aclarado que el problema no está tanto en el aumento de dos horas, sino en necesidad de reestructurar la plantilla, la falta de tiempo para atender a los alumnos con necesidades educativas especiales o que los profesores hayan de impartir asignaturas para las que no están preparados a fin de completar las dos horas adicionales.

En cuanto a la reestructuración de la plantilla, es cierto que la medida llega con poco tiempo: los centros de enseñanza contaban quizás con algún interino. Sin embargo, el número de interinos no es tan grande como para provocar grandes desajustes en las plantillas: 1.700 en la Comunidad de Madrid en el curso pasado.

En cuanto a los alumnos con necesidades especiales, lo deseable es que sean psicopedagogos quienes les presten la atención extra que requieren. Si se encarga un profesor sin formación específica, esas horas deberían contarle como parte de sus 20 obligatorias. El recorte de profesores interinos no debería afectar a este grupo de alumnos.

Falta de motivación

Pero el descontento de gran parte del profesorado tiene causas más profundas. En muchos casos, al llegar al aula se encuentran con unos chicos que muestran muy poco interés por la materia y ponen a prueba la paciencia del profesor a base de groserías, faltas de respeto o incluso vejaciones. Los padres se desvinculan del problema, cuando no tercian a favor del alumno, con lo que el docente se encuentra entre la espada y la pared.

Esta situación de tensión constante explica en cierta manera la reticencia a aumentar el número de horas lectivas. Algunas leyes que confieren más autoridad al profesor pretenden atajar precisamente este tipo de situaciones. Pero la indisciplina no es el único motivo de frustración entre el profesorado de la escuela pública. Otro es el sistema de promoción: más que premiar el esfuerzo pedagógico, la promoción depende de la cantidad de años en el mismo centro o como funcionario. El que está en una posición ventajosa según estos criterios, además de mayor retribución económica, tiene preferencia para escoger horario y centro. Es fácil entender la poca motivación de los recién llegados a la “sala de espera” de los centros educativos.

Más que un problema de cantidad, en el fondo se trata de la calidad de las clases y del entorno educativo. Seguramente, si estos dos factores cambiaran, la propuesta de aumentar las horas lectivas no se hubiera encontrado con una oposición tan fuerte. Lo siguiente que procede preguntarse es ¿quién puede acometer estos cambios?

En el caso de la actitud de los alumnos, probablemente los padres son los primeros responsables. La reforma del sistema de promoción incumbe a los políticos, que deberían escuchar primero el parecer de los representantes de la comunidad docente, que no son solo los sindicados. Aunque habría que ver cuántos profesores estarían dispuestos a que aumentara la competitividad de la plantilla.