La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El profesor en el sistema educativo

 

 

El inicio del curso académico es un buen momento para tomar conciencia sobre la relevancia del sistema educativo y sobre la necesidad de un urgente pacto de Estado en la enseñanza que afecte a todos los niveles de la educación y a todas las personas implicadas. Máxime cuando nos encontramos en una permanente ceremonia de la confusión provocada por quienes, al margen de una compleja realidad política, social y económica, consideran que la salida a la crisis debe transitar al margen de su responsabilidad. No hay un buen sistema educativo sin un diseño claro de la educación de la persona, sin la implicación de los padres, sin unos profesores vocacionados, entusiastas y motivados en un trabajo que es, sin duda, clave para el futuro de la sociedad.

El anuncio de la convocatoria de huelga de profesores de la ESO en la Comunidad de Madrid es un pésimo ejemplo de un ejercicio público de carencia de perspectiva. El problema está más allá de los intereses por parte de quienes, por la naturaleza de su trabajo, tienen una función ejemplarizante. El papel de los sindicatos en esta ceremonia de la confusión exige una seria reflexión sobre su misión hoy en una sociedad cambiante.
La educación es la célula sensible del tejido de la sociedad futura. Sometida desde hace demasiado tiempo a los vaivenes de la ideología política, el hecho de que el Estado social y de derecho haya asumido un protagonismo especial en el ámbito educativo debe conducir a una especial sensibilidad hacia el bien común.