La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN SU CARTA SEMANAL

El obispo de Córdoba afirma que «los fieles laicos son más necesarios que nunca»

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha afirmado que «los fieles laicos son más necesarios que nunca» y, además, son precisos «los adultos, los jóvenes y los niños», razón por la que hay que «atender su iniciación cristiana, su formación permanente y su protagonismo en la vida de la Iglesia».

   A través de su carta semanal, monseñor Fernández ha argumentado al respecto que «lo que el alma es en el cuerpo, eso han de ser los cristianos en el mundo», asegurando, en este sentido, que «todo el laicado diocesano ha de dar gracias a Dios por la celebración del Cursillo de Cristiandad número 1.000 en nuestra Diócesis de Córdoba», añadiendo que, «en la misa del 22 de enero, en la que deseo estén presentes todos los laicos de la Diócesis, daremos gracias a Dios por estos dones».

   Al margen de ello y en referencia a «la nueva etapa del curso pastoral» que comienza con el presente mes de septiembre, el obispo ha destacado que también se abre «una nueva etapa con san Juan de Ávila», ya que su próxima «declaración como doctor de la Iglesia universal coloca a la Diócesis de Córdoba en situación de servir a toda la Iglesia esta figura eminente por su doctrina y su apostolado».

   En este contexto, Montilla (Córdoba), por su especial vinculación con San Juan de Ávila, «ha de ser un foco de espiritualidad avilista que la Diócesis de Córdoba, en colaboración con otras instituciones, tiene que fomentar para bien de la Iglesia universal y, especialmente, para bien de sacerdotes y seminaristas diocesanos. Nuestra Diócesis ha de crecer en el aprecio de esta gran figura y, entre todos, hemos de contribuir a su conocimiento y veneración».

   En relación con ello, el obispo ha instado también a cuidar de los sacerdotes y de las vocaciones al sacerdocio, ya que «el sacerdote es un regalo del Corazón de Cristo a su Iglesia», teniendo en cuenta que «la Iglesia no puede vivir sin sacerdotes», cuya primera tarea «es cuidar de sus hermanos sacerdotes», para así mantener su labor, que, según ha destacado Fernández, ha de ser apreciada por «todo el pueblo cristiano».

   Destacando por último el obispo en su carta semanal que «la vida consagrada es un testimonio elocuente de la santidad de la Iglesia», ya que está presente «en distintos campos de parroquias, colegios, atención a pobres y enfermos», por lo que «es una riqueza que Dios concede a nuestra Diócesis, que todos hemos de valorar y que hemos de potenciar en los distintos carismas para el bien de la Iglesia. A todos nos alegra que Dios suscite nuevas vocaciones a la vida consagrada entre los jóvenes de nuestra Diócesis».