La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

Buscar la verdad

Pedro Herráiz

Las palabras del Papa Benedicto hay que reposarlas y ponerlas a trabajar. Reposarlas, no porque no se entiendan, que es proverbial la claridad iluminadora con que expresan lo más hondo de nuestro ser cristianos. Sus discursos, cada vez más breves, alcanzan también una precisión y un ajuste a cada una de las situaciones conforme a quienes van dirigidos, que no dejan de asombrar.

Quiero resaltar algún aspecto más inmediatamente llamativo del discurso a los profesores universitarios jóvenes en El Escorial. Quizá lo organizativo sea lo que atrae antes la atención, también porque pone de manifiesto el carácter de la Universidad; es a lo primero que se refirió. El Papa previene sobre las tendencias utilitaristas del modelo de Universidad de Bolonia. Ante los criterios productivistas que consagra el marco europeo de educación superior, vemos cómo los estudios de humanidades y los clásicos peligran por falta de financiación y de alumnos, pues en estos no resulta muy evidente su aprovechamiento económico, mientras que son imprescindibles para la pervivencia y sostenimiento del acervo cultural. La cultura no pervive en los libros o en los discos duros, sino en las  mentes y las vidas de quienes los leen e incorporan sus contenidos.

La Universidad está llamada a ser la referencia en una sociedad “quebradiza e inestable”. Tiene que aportar ligazón a lo fragmentario y fijeza a lo vacilante. Esto solo puede hacerlo siendo “la casa donde se busca la verdad propia de la persona humana”. Esta búsqueda “compromete también al ser humano por entero: es un camino de la inteligencia y del amor, de la razón y de la fe”. Me fijo en que es “la casa”. La Universidad es la casa de la Filosofía, que es la búsqueda de la verdad. Cuando ya no se busca la verdad desaparece la Filosofía, como efectivamente ocurre, y desaparece la Universidad. La casa no es solo el almacén; la figura de la casa expresa siempre el lugar de sí mismo, lo que identifica, la intimidad, es el lugar que habitamos, el hogar; donde construimos nuestra vida, y esto no es de cualquier manera, sino como humanos, como personas.

Buscar la verdad es la tarea de la Universidad, y es propiamente la tarea del cristiano: “volver siempre la mirada a Cristo, en cuyo rostro resplandece la Verdad”. Cristo es el método –el Camino-, pero también “Caminante junto a nosotros sosteniéndonos con su amor”. Por esto, de la verdad lo más exacto es que “es ella la que nos posee a nosotros y la que nos motiva”. La verdad que motiva a buscarla no es algo estático indiferente a la búsqueda; el amor es lo motivante, se hace inseparable el binomio verdad-amor: “no podemos avanzar en el conocimiento de algo si no nos mueve el amor; ni tampoco amar algo en lo que no vemos racionalidad.” El Papa muestra admirablemente en sus interrelaciones mutuamente necesarias inteligencia y amor, razón y fe.