La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

A las puertas de la JMJ 2011

Jesús Ortiz López, Doctor en Derecho Canónico

Madrid abre ya sus puertas para acoger la Jornada Mundial de la Juventud, encuentro de jóvenes con Benedicto XVI acompañado de cientos de obispos, miles de sacerdotes, seminaristas, consagrados, y de innumerable número de de , familias venidas de los cinco continentes. El Papa entrará por la famosa Puerta de Alcalá acompañado de varios jóvenes._

Responder a la invitación del Papa

El mensaje de Benedicto XVI para esta Jornada de Madrid glosa unas palabras del Apóstol Pablo escritas a los discípulos de Colosas: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe»[1]. Vale la pena  fijarse en algunas ideas expuestas por en este mensaje sobre tres núcleos: estar bien arraigados en Jesucristo, edificar sobre Él, y ser firmes en la fe. Son tres imágenes expresivas que hablan de solidez al cristiano y dichas en pasivo, para destacar que es Cristo mismo quien toma la iniciativa de arraigar, edificar y hacer firmes a los creyentes.

Arraigados en Cristo

La primera imagen es la del árbol, firmemente plantado en el suelo por medio de las raíces, que le dan estabilidad y alimento. Sin las raíces, sería llevado por el viento, y moriría. Y el Papa
se pregunta: «¿Cuáles son nuestras raíces? Naturalmente, los padres, la familia y la cultura de nuestro país son un componente muy importante de nuestra identidad».
Edificados sobre Jesucristo

Nuestro contexto cultural alberga una fuerte corriente de pensamiento laicista que quiere apartar a Dios de la vida de las personas y la sociedad, planteando e intentando crear un paraíso sin Él.
«Pero la experiencia enseña que el mundo sin Dios se convierte en un «infierno», donde prevalece el egoísmo, las divisiones en las familias, el odio entre las personas y los pueblos, la falta de amor, alegría y esperanza. En cambio, cuando las personas y los pueblos acogen la presencia de Dios, le adoran en verdad y escuchan su voz, se construye concretamente la civilización del amor, donde cada uno es respetado en su dignidad y crece la comunión, con los frutos que esto conlleva».
Nunca ha sido fácil ser cristiano

Muchos jóvenes no logran superar un profundo subjetivismo que detiene el desarrollo de su personalidad. Viendo determinados comportamientos uno se pregunta: ¿será verdad que la edad media de inicio del consumo de drogas de síntesis está en los quince?, ¿acaso es señal de modernidad sobrevivir por las noches a base de alcohol y dormir durante el día?, ¿qué solidaridad puede tener quien se dedica a destrozar el mobiliario urbano? Hay que convencerse de que ser buen cristiano es ser más humano, y que los problemas de fe son problemas de falta de virtudes

La vida cristiana en un hombre o una mujer coherentes con la fe no es posible sin la libertad que responde a la gracia de Dios pues, como decía Pascal, en uno de sus célebres pensamientos: «El conocimiento de Dios sin el de la miseria del hombre engendra orgullo. Pero el conocimiento de esta miseria sin el de Dios engendra desesperación. Sólo el conocimiento de Jesucristo propicia el punto medio, porque hallamos en El a Dios y a nuestra miseria»[2].

Recoger lo sembrado

Se dan los últimos retoques de logística: organización, alojamientos, voluntariado, y  ceremonias para esta JMJ. La Iglesia tiene puesta mucha esperanza en Madrid y trabaja sin pausa hasta el final. Es más, la JMJ no termina cuando el Papa Benedicto XVI vuele a Roma y los miles de participantes regresen a su lugar de origen. Entonces empezará la siega para recoger los frutos de tanta buena siembra. Mejorará la organización de acontecimientos ordinarios, aumentará la participación de los fieles en la vida de la Iglesia, se extenderá la evangelización a nuevos ámbitos de la cultura, la universidad, o el arte,  y muchos darán el paso para responder a una vocación de entrega como sacerdotes, dedicados plenamente a tareas apostólicas en medio del mundo, o como consagrados.

Los jóvenes, pues, tienen la última palabra. Y las familias, los padres, y profesores debemos trabajar para que esta generación recoja el testigo de la fe,  como dice uno de los carteles: «Necesitamos tu tiempo, tus ganas, tu fuerza, tu idealismo, tu juventud, tu alegría… Te necesitamos a ti».

 


[1] Mensaje
del Santo Padre Benedicto XVI para la XXVI Jornada Mundial de la Juventud 2011.
www.vatican.va.

[2] B.PASCAL, Pensamientos, I, n.192.