ser progresista es luchar por una legislación que prohíba el aborto. (Mons. Elías Yanes)

¿Homo?… ¿Fobia? una visión

Miguel A Espino Perigault, analista político (Panamá)

 

La palabra “homofobia” va camino de alcanzar  el oscuro sitial como la más tenebrosa en lo que va del siglo. De significados torcidos desde sus orígenes  y trapo sucio de la agenda política   homosexual, la palabrita tiene su historia de mala vida. Y esa historia   debe conocerse.

“Homofobia” transita el mismo camino que la palabra “Reaccionario”  recorrió  en el siglo pasado. Fue utilizada para  ofender,  amedrentar y, sobre todo, silenciar a quienes se expresaban contrarios al comunismo o al socialismo. La iglesia católica, los empresarios, los políticos, los escritores y los artistas fueron sus víctimas principales. Los tres últimos eran los favoritos,  por sus ambiciones y  el afán de figuración  característicos.  Quien fuera   calificado de “reaccionario” sufría una especie de excomunión lauca y de ostracismo   existencial.  Tuvo mucha vigencia, pero no sobrevivió al siglo. Igual sucederá con la homofobia, pues hasta la Biblia y Dios mismo son  considerados  homofóbicos.

Esta  palabra nació chueca; aunque sin malas intenciones del creador, el sicólogo George Weinberg (1972) (Encyclopaedia Británnica). Wikipedia menciona el año 1969. Se formó con las raíces griegas homos (igual, semejante) y fobia (temor). Como señala Ricardo Soca en su Diccionario Etimológico (elcastellano.org),     la palabra, que  procede del inglés,  como  no está vinculada al latín homo (hombre), sino al griego: “Entendemos que está mal formado, puesto debería significar “Aversión a lo igual”.  En rigor, Homófobo” es el que le teme a su igual. Otros (Wikipedia y dictionary.com) interpretan  que la palabra es síncopa de homosexual y fobia  por lo que homofobia significaría “fobia al  homosexual”. Sin embargo,  esta rebuscada interpretación no corresponde al  creador del vocablo.

La Encyclopaedia Britannica la define como: “Miedo irracional a, aversión a, o discriminación hacia la homosexualidad o los homosexuales”. Se introduce, en inglés,  el término “discriminación”,  no  mencionado en la definición española.

Pero es que las palabras, en su evolución como parte del lenguaje, reciben diversas  aportaciones que, según la autoridad del creador, el uso y   los intereses que las impulsan, llegan a formar parte del significado. Aquéllas  pueden ser  válidas, pero no   necesariamente verdadero éste (etimologiachile.net). Ejemplos dramáticos abundan en el lenguaje alemán del nazismo.

La precitada Enciclopedia Británica explica que “aunque el sufijo phobia generalmente  designa un temor irracional, en el caso de homofobia, la palabra, en cambio, se refiere a actitudes que van desde antipatía (dislike)  hasta el odio hacia personas que son atraídas    sexual o románticamente  por personas del mismo sexo”. Algunos diccionarios no registran la palabra.

El amplio rango de significados que le han dado a la palabra intereses más políticos que científicos, presenta un muestrario para todos los gustos. La  feminista   Loretta Scott King (1998), por ejemplo, sentenció: “La homofobia se parece  (“is like”- es como) al racismo, al antisemitismo y a otras formas de intolerancia en que se busca deshumanizar a un grupo de personas, a negarles humanidad, su dignidad, su individualidad”. (Wikipedia). Una definición caprichosa que no deja ninguna  maldad  por fuera. No es raro que esta interpretación tendenciosa sea la que prefieren los homosexuales.

La organización “Concerned Women of America”, denuncia el término “homofobia” como “engañoso, empleado para confundir, determinando toda  oposición a la homosexualidad como homofóbica e intolerancia irracional”. (Wikipedia).

Anderson y Rikerts (Strategy for the meassure of homophobia),  propusieron la palabra “homonegativo”,  argumentando que “la homofobia no es científica en tanto que supone una motivación” (Wikipedia).

George Wegel, editor cultural del diario Washongton Post es citado  diciendo que “La homofobia es una calumnia barata que no impresiona a ninguna persona seria”.

En los Estados Unidos existen ocho organizaciones de ex-gays que denuncian el uso  injusto del término. La National Association for Research and Therapy of Homosexualility” (NART). Afirma  que “homofobia ha sido empleada de manera incorrecta para describir a cualquier persona que se opone al comportamiento homosexual por razones morales, psicológicas o médicas”.
Con relación al significado original del término, Gregory Herek, es citado como quien utilizó la palabra por primera vez en la prensa. Explica que la palabra se utilizó para referirse al temor de  los heterosexuales de que se les confundiera con los homosexuales.  (2004). Herek prefiere utilizar la  expresión “prejuicio sexual” en vez de homofobia., “por ser más descriptiva  y sin prejuicios sobre las motivaciones, además de que la expresión no tiene valores de juicio en cuanto a la irracionalidad o inmoralidad de aquellos  a los que se aplica”.

Considerando  la sencilla  definición del diccionario de la Real Academia –“Aversión obsesiva hacia las personas homosexuales”, el calificar de homofóbica a una persona u organización y   poder probárselo como verdad,  constituye    un hueso muy difícil de roer.

Panamá
26/07/11