La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

El “escándalo de Mérida”: una foto de mal gusto

Resulta curioso observar cómo se rasgan las vestiduras los que atentan contra los sentimientos o las convicciones de otras personas y, sin embargo, no aceptan la crítica o la desaprobación de sus ocurrencias y sus gestos. Y eso que vivimos en plena eclosión de la tolerancia como factor de convivencia posmoderna… Valga esta leve reflexión a propósito de la ya polémica fotografía del actor Asier Etxeandía que quería imitar al Cristo de Velázquez y le salió un insulto al desnudo… exhibido en la exposición de Sergio Parra “Camerinos”, en el Festival de Teatro de Mérida. La foto ha sido retirada por decisión de la productora de la muestra, Chusa Martin. La cual, por cierto, no sale de su asombro por las protestas de los visitantes, algunos de ellos profesores de arte acompañados de sus alumnos.

En realidad, no hay que asombrarse de nada, porque ya estamos acostumbrados a llamar “arte” a cualquier exhibición de desvergüenza o mal gusto. Atentar contra la Iglesia, los católicos, se ha convertido, además, en una especie de deporte de quienes no observan el menor atisbo de pudor y respeto a los demás como virtud cívica.

La fotografía retirada ahora del Festival no era siquiera una afrenta a los cristianos sino un atentado al pudor, a la vergüenza y, sobre todo, al arte. Es decir, una obra de mal gusto… o del gusto de los provocadores de oficio. ¿Hubieran imaginado los autores de la muestra y de la fotografía que, en lugar de un supuesto Dante disfrazado de un Cristo desvergonzado para visitar el Infierno, -la excusa aducida por fotógrafo y fotografiado-, hubieran representado a un Mahoma, por cierto “condenado” al Infierno por el propio autor de la “Divina Comedia”? Ya sabemos que no, porque nuestros tolerantes artistas de cierta cultura “occidental” contemporánea, suelen respetar a quienes ponen bombas, pero se complacen en provocar a los pacíficos que, como máximo, solo piden que se retire la ofensa.

En este caso, además, concurre otra circunstancia que vale la pena resaltar: además de quienes manifestaron su repulsa por la fotografía, han sido los patrocinadores de la muestra, empresas, bancos y comercios extremeños, los que se han sentido ofendidos al punto de advertir que retirarían su apoyo económico, gracias al cual se ha montado la exposición. En el fondo, eso es lo que más ha molestado a los artistas que solo viven de la subvención aunque puede que ahora, después de la notoriedad conseguida con su provocación encuentren otros patrocinadores menos escrupulosos con su conciencia. Allá ellos…Pero, de momento, ya se habrán dado cuenta de que no es muy rentable burlarse de las convicciones de quienes miran a Cristo como el principio y el fin de su ideal de vida. Por favor, señores artistas: critiquen si quieren a los cristianos, que acaso lo merecemos por no serlo, pero déjennos a Cristo tal y como es, al menos como lo vio Velázquez en la cruz aunque para ello, resulta obvio, hay que ser un genio.