La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)
EN EL ESPEJO DE COPE

Monseñor César Franco afirma que “acercarse a la JMJ es acercarse al núcleo más íntimo de la Iglesia que propone, presenta y celebra a Cristo”

El Obispo Auxiliar de Madrid, Mons. César Franco, fue entrevistado el pasado viernes en El Espejo de la Iglesia en Madrid de la Cadena COPE, para explicar cómo van los preparativos a dos semanas vista de la visita del Papa a Madrid. Explicando las sensaciones de estos días previos a la celebración la tercera semana de agosto de la JMJ, habló de “nervios, alegría, precipitación, serenidad y, sobre todo, un deseo enorme de acoger a todos los peregrinos para que se sientan en su casa y puedan celebrar esta fiesta de la fe, que es un encuentro con Cristo vivo y resucitado, como han dicho tanto el beato Juan Pablo II como Benedicto XVI”.

Mons. César Franco recordó cuando en julio de 2008 el Santo Padre anunció en Sidney que Madrid sería la sede de la próxima JMJ y encomendó al Cardenal Rouco Varela la organización de este evento mundial. “Estaba en la Catedral de la Almudena con todos los jóvenes y fue impresionante cuando el Papa dijo Madrid”, señaló.
Además, comentó qué sintió cuando el Cardenal Rouco le asignó para realizar los trabajos de coordinación de la JMJ, que acogió “con la confianza puesta en Dios y con los extraordinarios colaboradores hay que mirar siempre hacia delante”.
Preguntado por si la JMJ es el culmen al Sínodo Diocesano -que anunció el Cardenal Rouco en 2002, cuando se reflejó la necesidad de una nueva evangelización, hasta su conclusión en 2006, donde se anunció la Misión Joven para la Provincia Eclesiástica de Madrid- Mons. César reconoció que “en cierto sentido sí porque no cabe duda de que en la historia de la Iglesia todos los acontecimientos están concadenados y en Madrid mucho más. El deseo de que Jesucristo sea conocido y amado, como fue el deseo del Sínodo, se ve ahora todavía aún más desarrollado, cuando Madrid se convierte en la sede de la catolicidad”. Así, comentó que seguro que muchos jóvenes “que vienen un poco despistados o sin fe pueden encontrarse con Cristo”. Según dijo, la pretensión que tuvo el Sínodo de “hacer de Madrid una Iglesia evangelizadora, ahora se convierte en un reto extraordinario al organizar la JMJ”.
En cuanto a esta XVI edición de la JMJ, habló de la acogida para la que se están preparando con “mucha ilusión, firmeza y responsabilidad” al tiempo que pidió a los peregrinos “comprensión para todas nuestras debilidades y flaquezas”. Además, afirmó que “la Iglesia se ha puesto en pie”. “Podemos decir que todas las instituciones y congregaciones religiosas, colegios… que han trabajado con mucha generosidad y lo sigan haciendo”, destacó. “Ahora nos toca ese momento delicado que siempre es muy exigente porque nos vamos a encontrar con los peregrinos uno a uno y tenemos que cuidarles como si fueran el mismo Cristo”.

Habló, también de que la Iglesia desde sus orígenes ha celebrado JMJ, sin llamarlas así. “Es una expansión de la fe, dar a conocer el nombre de Cristo y presenta el tesoro más grande que tenemos, la persona única de Jesucristo Redentor del Hombre, amigo de los jóvenes”. Por ello, “nosotros la JMJ la intensificamos, es un acontecimiento que requiere muchísima preparación pero, en el fondo, acercarse a la JMJ es acercarse al núcleo más íntimo de la Iglesia que propone, presenta y celebra a Cristo”.
Sobre la tercera semana de agosto en Madrid, dijo que esos días “los jóvenes rezarán, escucharán catequesis, dialogan con el Obispo, celebran la fe, viven momentos de festival, de presentar cómo la fe se ha hecho cultura, historia, música, cómo la fe se ha metido en el cine, en la literatura, en las artes”. “Es, añadió, vivir la vida, una vida nueva”. En este sentido, aseguró que “esos días veremos lo que hace un cristiano normal en un lugar normal, pero más intensamente y todos unidos en una misma tarea”.
En cuanto al lema de esta edición, “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”, señaló que “al principio puede parecer un poco duro pero que en su contexto es extraordinario”. “Es un lema precioso que habla de la juventud necesitada de raíces, de cimientos y de la virtud de la fortaleza”.
Son cerca de 30.000 los jóvenes voluntarios que colaborarán en la JMJ, “una de las experiencias más gozosas que estoy teniendo en la organización de la jornada”. “Ver que hay gente que se entrega generosamente, que da su tiempo, su ilusión, que es capaz de cortar un tiempo de su carrera y estudios”.
Sobre el himno, recordó que le pidieron que lo escribiera y presentó un texto inspirándose en san Pablo y en la humanidad de Cristo.
Concluyó haciendo referencia a las palabras de Benedicto XVI cuando dijo que cada JMJ es una etapa nueva “y ójala lo sea también para la Iglesia en Madrid, en España y en el mundo y que todo el magisterio y toda la intensidad de nuestro trabajo se convierta también en una línea pastoral de cercanía, de evangelización de los jóvenes…”