No hay medicina que más cure que el cariño (Francisco)

El adiós de Zapatero

La noticia que llevábamos meses esperando ha llegado. El Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado la disolución de las Cámaras parlamentarias y la convocatoria de Elecciones generales para el próximo día 20 de noviembre. Una fecha que ha marcado la historia de España y que se utilizará electoralmente. El sentido de la responsabilidad de Estado de Zapatero ha prestado su último servicio. El secreto mejor guardado en los círculos presidenciales se ha despejado por la presión del Partido Socialista y la calculada oportunidad electoral para el candidato Alfredo Pérez Rubalcaba, como ha quedado manifiesto en la publicitaria macroencuesta del CIS de días pasados.

El anuncio de la fecha de las Elecciones Generales sucede en un momento en el que la sociedad española estaba llegando a extremos insospechados de parálisis con una tasa de paro del veinte por ciento. Los efectos de la decisión de convocar elecciones no se dejarán esperar, el mercado ofrecerá su respuesta y la maquinaria política y social se prepara para el duro inicio del próximo curso.

Con esta noticia se produce el punto final de una etapa de ruptura de consensos básicos, de radicalización ideológica y de parálisis económica.  Zapatero ha jugado a ser un político iluminado y mesiánico, dividiendo a la sociedad española como ningún otro Presidente en nuestra joven democracia. Su torpeza frente a la crisis y sus prejuicios ideológicos han hecho que perdiera su encanto incluso entre los más partidarios. Ahora la sociedad española tiene la palabra.