La democracia es la necesidad de doblegarse de vez en cuando a las opiniones de los demás (W. Churchill)

MENDIGANDO “EL COMUNICADO”

Pedro Herráiz, filósofo

Lo cierto es que no pensé llegar a ver al mismísimo gobierno arrastrándose impúdicamente mendigando “el comunicado” a los terroristas. Desde hace tiempo era de una claridad meridiana el dominio de los terroristas de la eta sobre el calendario electoral. Éstos siempre han pretendido influir  y dirigir el voto, va en su ser terrorista, criminales organizados, hasta el punto en que los sumidos en el síndrome de Estocolmo extienden indiferentes los manejos políticos interesados a costa de las víctimas. Hemos visto connivencia de intereses con los terroristas, que ahora se exponen con obscenidad: los otros van a ponéroslo mal si ganan.

Nos hundimos en la miseria y este gobierno mangante interpreta un falso llano, para amargarnos el respiro mendigando el favor de los asesinos. Para avalar su súplica arrodillada exhibe al viento sus vergüenzas: hemos hecho los deberes. Se jacta el neo-candidato de capturar, procesar y encarcelar criminales de la eta, ocultando que él mismo les avisa, les facilita el cobro de sus chantajes, manipula sus procesos judiciales y los suelta para que se fuguen –es lo que tiene el haber dinamitado la división de poderes: el responsable directo es usted, señor Rugalcaba, aunque le suene a pura retórica -.

No pedimos que nos dejen en paz. Queremos ser libres para ganar la paz. Nos hace falta levantarnos de la fatalidad amodorrada, anestésica. “Hay que doler de la vida” decía la canción; no dejarte que te la den hecha. La democracia está reñida con la comodidad y el apoltronamiento. En fin, no es necesario compartir los fines de los terroristas para delinquir por colaborar con ellos. Lo peor de todo es que quienes están para liberar a la sociedad del chantaje terrorista son utilizados para mantener el chantaje y que los terroristas alcancen sus metas. Por eso “el comunicado” no quieren que sea el de entregar las armas y entregarse a la justicia, sino el de una etérea autodisolución, tan incontrastable como armada. Hace ya tiempo que no cuela eso de que no están en situación de matar. Serán fanáticos, pero su cálculo va mucho más allá del desahogo sangriento del loco de Oslo, no están aquejados del potaje mental de éste. Tienen un programa y lo están cumpliendo con la ayuda imprescindible de los socialistas en el poder. De ahí el aviso.

Y van de salvapatrias. Como acabamos de “salvar” a Grecia, aprovechan el tirón mediático para salvarnos a nosotros de nuestros demonios. Noticias asociadas por proximidad, se mezclan los ámbitos de los temas. Pero ya sabemos que nuestros demonios son ellos. Son ellos los que nos han condenado, los que nos han tentado y nos han acusado, los que nos chupan la sangre vital y nos debilitan para hacerse ellos fuertes; por nuestro interés, dicen.