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EL SÁBADO 30 DE JULIO, LA CRUZ LLEGARÁ A LA VICARÍA III

El coordinador de la Vicaría III afirma que que «es tal la alegría que nos produce tener por última vez la Cruz en la Vicaría que nos hemos volcado en acercarla a todas personas, verdaderas protagonistas de su peregrinación»

Con motivo de la acogida de la Cruz y el Icono de la Virgen por las vicarías de la Diócesis de Madrid, el Coordinador de la JMJ en la Vicaría III, el P. Ángel Camino Lamelas, O.S.A, Arcipreste y Párroco de Santa Ana y la Esperanza en Moratalaz, nos ha explicado qué significa recibir la Cruz antes de la celebración de la JMJ y cómo han vivido en la Vicaría III todo este tiempo de preparación

 Está previsto que el próximo sábado, 30 de julio, a las 21,00 horas, se celebre una Eucaristía en la Parroquia de San Jerónimo el Real (c/Moreto, 4). Además, el domingo, 31 de julio, tendrá lugar a las 9,00 horas el rezo de Laudes y a las 12,00 horas, una Eucaristía. Por la tarde, a las 18,00 horas, comenzará la adoración en silencio y a las 20,00 se celebrará una Eucaristía con los jóvenes, voluntarios y las familias. A continuación, a las 21,00 horas, habrá una Vigilia de Oración.

 ¿Qué significa recibir la Cruz para despedirse de ella, antes de la JMJ?

 Significa volver a empezar, levantarse una y otra vez. Se presenta una esperanza siempre abierta y por descubrir. Nos hace recordar al ciego de nacimiento. La Cruz siempre está delante pero nuestras pasiones humanas, nuestras miserias y tentaciones empañan los ojos de la fe; en ocasiones te hace huir, renegar como el apóstol Pedro. Se apodera la soledad del calvario. En cambio, su solidez es tan decisiva que nadie alcanza la gloria o el triunfo si no se abraza a ella. Basta pensar en los atletas de alto rendimiento. Basta recordar la Resurrección del Señor, estamos convencidos de que la Cruz no está vacía por estética, solo es una huella tangible de esa Resurrección.

Y sobre todo, acoger la Cruz en el momento de la despedida significa asumir las cruces que pesan sobre los hombros
de nuestros hermanos. La Cruz de la JMJ se va de Madrid pero permanecen las grandes llagas de la humanidad. Supone una alegría inmensa haber encontrado en la Cruz la solución a todos los porqués, absurdos, enfermedades y cuanto se esconde bajo la palabra dolor.

¿Cómo han vivido este tiempo de preparación desde que la Cruz visitó por primera vez la Vicaría?;

Tuvimos una sensación impresionantedel 2009 cuando en Roma acogimos la Cruz de mano de nuestros amigos Australianos en presencia del Papa Benedicto XVI. Sensación que se hizo inmediatamente realidad con su paso por la Vicaría III. Fue una verdadera misión popular contagiosa. La Cruz de las Jornadas tiene “algo” por si misma que cautiva, atrae, no puedes separarte ya de ella. Y cuando la ves en cualquier parte de la geografía, exclamas: “¡es la mía!, ¡es la nuestra!”.

¿Cómo hemos vivido esta etapa de preparación? Pasando de la contemplación a la acción sintiendo la Cruz a nuestro lado. Ha sido muchísimo el trabajo de estos meses. ¿De dónde han sacado fuerzas, los voluntarios, las familias, los sacerdotes y religiosos, los
jóvenes para implicarse en la JMJ? Del fruto que dio el paso de la Cruz por la Vicaría III. Hemos vivido este tiempo con sentido universal. La gran mayoría de las comunidades cristianas se han implicado en un proyecto diocesano de dimensión eclesial. La preparación pastoral, meditando y releyendo el precioso mensaje de Benedicto XVI para la JMJ Madrid 2011, las jornadas de formación, los encuentros de oración, el reconocimiento de alojamientos, las visitas a los lugares de acogida… han sido ocasiones únicas para salir de nosotros mismos, crecer en la fe y anunciar sin miedo el gran evento de Jornada Mundial de la Juventud.

Somos sembradores y el Señor es quien da el fruto. En su peregrinar por las calles de nuestra Vicaria hemos sido testigos de cómo se abrían muchas ventanas a su paso, signo de la apertura de los corazones. El apostolado ha removido los cimientos de nuestras parroquias, colegios, movimientos, asociaciones… La Cruz siempre es fértil y fecunda, aunque no veamos los frutos de inmediato. No todo está hecho, la cizaña está dispuesta a germinar allí donde la Cruz es ignorada. Nosotros damos gracias a Dios porque estos meses han sido una verdadera primavera de la Iglesia para toda nuestra Vicaría.

¿Qué van a hacer para despedir la Cruz?

Justo lo que ella merece y por lo que se nos confió una vez más, llevarla a hombros por todas las calles de nuestras Vicaría, peregrinar junto a ella de extremo a extremo una vez más, acercarla a la gente, y dedicar muchas horas de oración. Le vamos a cantar, pero sobre todo lo que siempre ha de hacer un buen apóstol, rezar y contemplar, para después una vez más ponernos al servicio de lo que quiera el Señor y nuestra Iglesia.

Pero sobre todo no va a ser un “adiós” aún en medio de mucha emoción y sentimiento. Queremos transformar nuestra mirada para saber ver detrás de todas las cruces que nos rodean la semilla de la resurrección que Cristo nos ha prometido.

Es tal la alegría que nos produce tener por última vez la Cruz en la Vicaría que nos hemos volcado literalmente en acercarla a todas personas, verdaderas protagonistas de su peregrinación.

Siendo concretos, hemos organizado dos actos para los próximos días 30 y 31 de julio: un Maratón con la Cruz y el Icono de las Jornadas y una Vigilia de Oración en torno a la Cruz para todas las Parroquias, colegios y entidades religiosas de nuestra Vicaría.

El Maratón saldrá a las 18.00 h. del sábado 30 de julio desde la Parroquia de San Valentín y San Casimiro en Vicálvaro. Atraviesa las principales calles de los siete Arciprestazgos pasando por la Puerta de Alcalá, Cibeles, Neptuno, finalizando a las 21.00 h. en la Parroquia de San Jerónimo el Real. Allí tendremos en torno a la Cruz un concierto de música, vídeos de las JMJ y Adoración Eucarística.

Durante el recorrido habrá relevos de los jóvenes que porten la Cruz por cada Arciprestazgo con diversos actos que darán brillantez espiritual y humana al Maratón.

 ¿Cómo se ha implicado la Vicaría en la JMJ en cuestión de jóvenes que van a participar en la misma, voluntarios, familias de acogida?

La primera implicación ha sido descubriendo en la Diócesis a nuestra madre que nos guía, enseña y acompaña. Las reuniones mensuales con la Secretaría General de la JMJ, los encuentros diocesanos… han sido el punto de referencia y la unidad necesaria para emprender en la Vicaría el intenso trabajo pastoral y organizativo.

Una idea hemos tenido clara desde el primer momento. Nos jugamos muchísimo: el futuro está en los jóvenes. La Iglesia del mañana depende de los jóvenes de hoy. Tenemos que confiar en ellos y entregarnos totalmente a la causa. Por otro lado la JMJ es el acontecimiento eclesial más grande vivido por la Iglesia de Madrid. Con estos sentimientos en la mente, alma y corazón nos hemos esforzado mucho para movilizar voluntariado, acogida, generosidad y desprendimiento. Jamás hemos querido detenernos ante los números y las estadísticas. Creemos en los milagros y estamos seguros que el Señor nunca pasa de largo. Con toda humildad siento que nuestra Vicaria está muy viva, ha dejado un liderazgo importante que con toda seguridad será fecundo en el futuro. Los sacerdotes, religiosos y religiosas han sido figuras clave y punto de referencia. Las familias han superado el lógico escepticismo de abrir sus casas a desconocidos. Los voluntarios han asumido un compromiso cristiano verdaderamente ejemplar. Las mesas JMJ de Vicaría, Arciprestazgos y Parroquias han demostrado que son verdaderas plataformas de evangelización. He palpado un laicado vivo y comprometido. Y sobre todo la unidad permanente con la Secretaría General ha sido el mejor secreto para asegurar la perfecta unidad con la Iglesia y de este modo asegurar los frutos que perduran: una juventud renovada por el evangelio y entusiasta de asumir el legado que les entregue Benedicto XVI.